Desde la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam) se han manifestado preocupaciones ante la situación crítica que enfrenta el Paso Cristo Redentor, el importante cruce fronterizo entre Argentina y Chile. Aseguran que, a pesar de las buenas condiciones climáticas reportadas en la zona, los trabajos de despeje en el camino no han mostrado avances significativos. Actualmente, alrededor de 2000 camiones se encuentran varados, generando pérdidas económicas diarias que ascienden de US$450 a US$600 por cada vehículo detenido debido a la inhabilitación del tránsito internacional, que lleva 25 días desde su cierre por severas condiciones meteorológicas.
Carlos Messina, presidente de Aprocam, se comunicó desde Puente del Inca y confirmó que, a pesar de los esfuerzos, el camino hacia el Túnel Internacional sigue cerrado. Aunque del lado chileno las condiciones son soleadas y propicias, con el centro de esquí Portillo operativo, los transportistas argentinos enfrentan restricciones que les impiden evaluar el estado de la carretera. Messina insistió en que la falta de avances en el despeje del camino revelan una falta de interés por parte de Vialidad Nacional, destacando que su equipo no ha actuado para facilitar la circulación en la ruta.
El último informe de Vialidad Nacional enfatiza que el camino entre Puente del Inca y la boca del Túnel Internacional Cristo Redentor es «no transitable» por cualquier tipo de vehículo, principalmente por fenómenos climáticos adversos que han dejado la visibilidad nula y han generado fuertes vientos. A pesar de que Vialidad de Chile ha ofrecido apoyo logístico para despejar la ruta 7, las autoridades argentinas no han mostrado disposición para aceptar la ayuda, lo que añade tensión a la situación ya complicada.
Messina ha criticado duramente la falta de operatividad en los campamentos de Vialidad Nacional, donde el equipo destinado a despejar la nieve se encuentra abandonado y expuesto a las inclemencias del tiempo. Observó que el campamento de Uspallata está cerrado, lo que provoca un evidente retraso en las labores de mantenimiento de la carretera. Las autoridades de Vialidad Nacional han respondido a estas acusaciones subrayando la complejidad del trabajo de despeje, que requiere la remoción de hasta cinco metros de nieve y que, como han indicado, «lleva su tiempo».
Además, la situación ha despertado la preocupación no solo de los transportistas, sino también de empresarios y políticos en ambos lados de la frontera. En una carta abierta, la diputada chilena Bárbara Kast y el presidente del Clúster Logístico Mendoza, Leonardo Andreu, han hecho un llamado a mejorar la infraestructura y la coordinación binacional para asegurar la continuidad del corredor. Señalaron que esta ruta es crucial, ya que semanalmente transitaban por ella aproximadamente 50.000 personas y 7.000 camiones, y las interrupciones prolongadas no solo causan pérdidas económicas, sino que también socavan la confianza en futuras inversiones.













