Infraestructura eléctrica y biodiversidad: los estándares de Tineo-Nueva Ancud

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El proyecto, asociado al refuerzo de la conexión eléctrica de Chiloé, se emplaza en un territorio donde vegetación, fauna, paisaje y usos tradicionales tienen peso propio. Su evaluación y sus compromisos muestran una forma de abordar la relación entre infraestructura eléctrica y biodiversidad con medidas específicas.

En el sur de Chile, una línea de transmisión como el proyecto Tineo-Nueva Ancud en la Región de Los Lagos entra en contacto con una geografía viva que involucra bosques, humedales, aves migratorias, especies de baja movilidad, caminos rurales, actividades tradicionales y comunidades que mantienen una relación cotidiana con el territorio. 

Y es que la transición energética necesita redes y esa necesidad está instalada en la discusión global: sin transmisión suficiente, la energía renovable no llega con oportunidad a los centros de consumo y la seguridad del suministro queda expuesta a nuevas presiones. 

Pero en paralelo, el mundo exige que esa infraestructura avance con mejores estándares de biodiversidad. La pregunta relevante para el sector ya no se concentra únicamente en cuántos kilómetros de líneas se construyen. La mirada actual observa cómo se diseñan, qué información ambiental utilizan, qué medidas incorporan y cómo se les da seguimiento en terreno.

Para proyectos como Tineo-Nueva Ancud, la experiencia pasa de ser una obra eléctrica a tornarse una prueba de planificación ambiental. Su evaluación y sus compromisos muestran una forma de abordar la relación entre infraestructura eléctrica y biodiversidad con medidas específicas.

Biodiversidad: variables para un mejor diseño

Los proyectos lineales tienen una particularidad. Avanzan por franjas extensas y atraviesan ambientes distintos. Esa condición exige mirar el territorio con mayor detalle y en una obra de transmisión, la biodiversidad aparece frecuentemente.

Puede estar en la vegetación que se interviene, en los sitios donde se concentran aves, en especies de baja movilidad, en corredores ecológicos, en bosques con usos tradicionales o en paisajes que sostienen actividades locales. 

El estándar moderno de gestión ambiental parte desde allí. Identificar el valor del territorio permite diseñar medidas con mayor precisión. En Tineo-Nueva Ancud, los compromisos voluntarios se ordenan en torno a ejes como preservación de fauna silvestre, fomento al desarrollo local, gestión comunitaria y puesta en valor del contexto paisajístico y turístico. 

La biodiversidad, en este caso, funciona como una variable que exige información local. Una medida ambiental efectiva necesita saber dónde intervenir, qué especies podrían verse expuestas, qué sitios requieren monitoreo y qué zonas pueden aportar a la recuperación de servicios ecosistémicos.

Reforestación

Uno de los compromisos relevantes del proyecto es el diseño de una infraestructura ecológica para el sector noreste de la Isla Grande de Chiloé. La medida busca orientar la reforestación con especies nativas a escala de paisaje y recuperar servicios ecosistémicos para los habitantes locales.

Ese enfoque es importante. La reforestación gana valor cuando se planifica con criterios territoriales, conectividad ecológica y prioridades espaciales. En Tineo-Nueva Ancud, la propuesta considera un Sistema de Información Geográfico para zonificar sitios prioritarios, utilizando criterios e indicadores que permitan identificar zonas adecuadas para la reforestación.

Esa lógica se conecta con una tendencia internacional donde restaurar ecosistemas degradados y mejorar la conectividad ecológica se ha vuelto parte de la agenda de biodiversidad. La restauración no se aborda como una acción aislada de plantación y su valor aumenta cuando contribuye a recomponer paisaje, hábitat y funciones ecológicas.

En Chiloé los bosques nativos cumplen funciones ambientales, culturales y productivas. También forman parte de las prácticas tradicionales de comunidades indígenas, según los antecedentes del proceso de consulta. Por eso, cualquier medida vinculada a vegetación requiere una lectura que combine ecología, territorio y uso local.

Fauna de baja movilidad: manejo antes de intervenir

La biodiversidad también se expresa en especies pequeñas, discretas y de baja movilidad. Reptiles y otras especies pueden quedar expuestos durante despejes de vegetación, movimientos de tierra, habilitación de caminos o instalación de obras temporales. En proyectos lineales, la gestión de estas especies requiere medidas aplicadas justo antes de la intervención.

Tineo-Nueva Ancud contempla perturbación controlada para inducir el desplazamiento gradual de especies objetivo hacia zonas adyacentes. La medida incluye observaciones previas, remoción manual y gradual de refugios, generación de nuevos refugios con materiales removidos y registros posteriores para verificar resultados.

Aves, líneas y monitoreo

En Tineo-Nueva Ancud, el monitoreo de aves en sitios de interés ocupa un lugar relevante. La medida considera seguimiento previo a la construcción, durante la construcción y durante los primeros tres años de operación. Los monitoreos se plantean de forma trimestral, considerando invierno, primavera y verano, en sitios como Río Maullín y el cruce del Canal de Chacao.

Ese diseño incorpora línea base, seguimiento durante faenas y observación en operación. Para proyectos de transmisión, esa continuidad permite detectar variaciones en la composición de comunidades de aves y observar cambios en sitios de alta concentración, incluyendo registros de aves migratorias.

Bosque nativo, usos tradicionales y medidas pertinentes

La relación entre infraestructura y biodiversidad también tiene una dimensión cultural. En Tineo-Nueva Ancud, el proceso de consulta indígena identificó zonas con recursos naturales usados con fines socioproductivos y tradicionales por comunidades indígenas huilliche. 

Los antecedentes reconocen que bosques y vegetación poseen un valor central para la reproducción económica y la articulación de tradiciones relevantes. El proyecto incorpora un Plan de prevención de afectación de alerce, diseñado para resguardar los ejemplares de esta especie protegida identificados en el entorno del trazado. 

La medida contempla inspecciones ambientales previas a las obras, realizadas por especialistas, para verificar que ninguna actividad implique la corta o alteración del hábitat del alerce. En caso de detectar nuevos individuos, las faenas se detienen y se evalúan alternativas de trazado conforme a la normativa ambiental.

Esa información amplía la lectura ambiental. El bosque no es únicamente cobertura vegetal. También puede ser espacio de recolección, práctica cultural, economía familiar, memoria comunitaria y relación espiritual con el territorio.

Las medidas derivadas del proceso incorporan recuperación de bosque nativo, uso sostenible con fines socioproductivos y tradicionales, fortalecimiento de conocimientos asociados al bosque y planes de inversión para actividades tradicionales.

Tecnología, seguimiento y gestión especializada

La gestión moderna de biodiversidad en infraestructura eléctrica requiere capacidades técnicas cada vez más específicas. Monitoreo, georreferenciación, reportabilidad, análisis de hábitat, seguimiento de compromisos y coordinación con autoridades forman parte de un estándar más exigente.

Información técnica de Transelec identifica impactos potenciales sobre biodiversidad asociados a fauna nativa, pérdida de hábitat, riesgos para avifauna, pérdida de vegetación y fragmentación. También menciona trabajo coordinado con CONAF, seguimiento de compromisos de RCA y uso de innovación para elevar la protección de avifauna mediante tecnologías de disuasión.

Ese marco corporativo es relevante para comprender Tineo-Nueva Ancud. La obra se inserta en una industria que está aprendiendo a operar con más información ambiental, mejor monitoreo y soluciones tecnológicas orientadas a reducir interacciones entre infraestructura y fauna.

En proyectos de transmisión, la sostenibilidad aplicada se mide en conocer el territorio, definir medidas específicas, implementarlas con especialistas, monitorear resultados y mantener reportabilidad.

El desafío global que aterriza en Tineo-Nueva Ancud

La discusión sobre infraestructura eléctrica y biodiversidad ya forma parte de una agenda internacional. La Agencia Internacional de Energía estima que el mundo deberá agregar o renovar más de 80 millones de kilómetros de redes eléctricas al 2040 para cumplir metas energéticas y climáticas. 

Esa expansión coincide con una presión creciente sobre los ecosistemas. IPBES advierte que cerca de un millón de especies están amenazadas de extinción, mientras el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal fija como meta que al menos 30% de los ecosistemas degradados estén bajo restauración efectiva al 2030.

Ese contexto ayuda a mirar proyectos como Tineo-Nueva Ancud con una vara más exigente. La transmisión eléctrica será clave para la transición energética, y su desarrollo en territorios sensibles requiere planificación ambiental, información local, manejo de vegetación, monitoreo de fauna, reforestación y seguimiento en terreno. 

En el sur, donde la red se cruza con bosques, aves, paisaje y comunidades, el estándar de una obra no se define únicamente por su capacidad de conectar energía, sino por la forma en que integra biodiversidad y territorio durante todo su ciclo de vida.

Una obra que eleva la conversación ambiental

Tineo-Nueva Ancud permite observar cómo una obra de transmisión puede integrarse a una conversación más amplia sobre biodiversidad, planificación y transición energética. Chile necesita redes robustas para sostener su futuro eléctrico. 

El caso muestra varios elementos de esa nueva etapa: reforestación pensada a escala de paisaje, monitoreo de aves, manejo de fauna de baja movilidad, recuperación de bosque nativo, medidas asociadas a usos tradicionales y planificación del paisaje en el cruce del Canal de Chacao.

Esa infraestructura debe avanzar con estándares capaces de reconocer la sensibilidad ambiental de los territorios que atraviesa. Esa combinación permite presentar el proyecto desde una lectura de sostenibilidad aplicada.

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