Desde 2021, la forestal impulsa un modelo de gestión de patrimonio forestal orientado a reforzar la responsabilidad y sustentabilidad de sus operaciones.
Como parte de su política de sustentabilidad y manejo de recursos y activos forestales, Celulosa Arauco impulsa el desarrollo de Paisajes Productivos Protegidos, un programa que fomenta la articulación de los elementos propios de cada territorio, así como la cooperación y el trabajo conjunto entre distintos actores locales.
Según el plan, un paisaje integra de forma equilibrada las actividades productivas y las áreas de conservación en armonía con su entorno y con el desarrollo social de las comunidades vecinas.
Juan Anzieta, Gerente de Patrimonio y Sustentabilidad, explica: “Estamos en una lógica que llamamos paisajes productivos protegidos; es decir espacios del territorio que incluyen tanto áreas que están destinadas a la producción, pero que obviamente también incluyen aquellas que están destinadas a ser protegidas por distintos motivos”.
Estas dinámicas se gestionan incorporando la identidad local, las vocaciones productivas y otras actividades económicas tradicionales y específicas de cada zona, como la agricultura, la actividad forestal, la industria, la minería y la ganadería.

Así se ejecuta el programa Paisajes Productivos Protegidos
Tras un intenso trabajo, este modelo ha permitido definir 23 paisajes, que en su conjunto conforman una estrategia integral para planificar y gestionar las operaciones a escala territorial.
La administración de los Paisajes Productivos Protegidos se articula a través de una estructura especialmente diseñada para resguardar la conservación y el uso sostenible del patrimonio de Celulosa Arauco, considerando las características y necesidades propias de cada territorio.
Este modelo de gestión se implementa en tres niveles complementarios:
Escala de faena
En este nivel, la prioridad es desarrollar operaciones eficientes y responsables, orientadas a reducir al mínimo los impactos ambientales y a generar efectos positivos en el entorno.
Se busca ejecutar las actividades productivas con altos estándares operacionales, incorporando medidas preventivas y asegurando una convivencia armónica con el medioambiente.
Escala de interfaz
Esta escala pone el foco en la relación con el territorio y sus comunidades. A través de una gestión colaborativa, se impulsan programas e iniciativas que aportan valor tanto al entorno natural como a las personas que habitan la zona.
El objetivo es fortalecer la cooperación y el entendimiento mutuo entre la empresa y las comunidades locales, promoviendo beneficios compartidos y de largo plazo.
Escala de paisaje
Desde una mirada más amplia, se promueve una gestión integral de los servicios ecosistémicos que ofrece el territorio.
Esto implica considerar, junto a la producción forestal, la protección de la biodiversidad y otros componentes ecológicos relevantes.
El propósito es optimizar la sostenibilidad del paisaje en su conjunto, resguardando y fortaleciendo la salud del ecosistema a largo plazo.

Forestal Arauco: articulando iniciativas para un futuro sostenible
El plan se inspira en un programa desarrollado por Fundación ProYungas, orientado a establecer un sistema de gestión territorial que articule la producción con la conservación de la naturaleza, promoviendo simultáneamente la sustentabilidad ambiental y el desarrollo social.
A la fecha, el programa ProYungas ha certificado más de 2,5 millones de hectáreas bajo el enfoque de Paisajes Productivos Protegidos (PPP).
A ello se suma la consideración de las comunidades, sus dimensiones socioculturales y los criterios ambientales, entendidos como parte integral del desarrollo del territorio.
En este contexto, desde la celulosa destacan el compromiso con las comunidades locales y con una gestión adaptada a cada realidad territorial. “Este enfoque refuerza nuestro propósito como compañía: desde la naturaleza y lo renovable, aportamos a la vida de las personas y al planeta”.













