El crecimiento de la electromovilidad y el uso de plásticos tecnológicos requieren nuevas estrategias de recuperación de recursos. En Chile, octubre de 2025, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) establece un marco para enfrentar estos desafíos y las tecnologías de reciclaje comienzan a mostrar cómo construir un modelo productivo más sostenible. Con la batería de ion-litio y otros componentes prioritarios en el centro de la discusión, el Ministerio del Medio Ambiente avanza en un decreto que incluiría las baterías de ion-litio, proceso que aún está en desarrollo.
Panorama local de residuos críticos: El Estudio Comparativo de Materiales 2023 de ANIR indica que el Material Disponible País para baterías fuera de uso fue de 41.067 toneladas. De ese total, 30.608 toneladas fueron gestionadas, con una tasa de valorización del 74,5%. En cuanto a baterías de vehículos, el Ministerio proyecta que en 2030 circularían alrededor de 50 mil unidades, superando 100 mil en 2035 y más de 450 mil en 2050.
En cuanto a plásticos, la Asociación Gremial de Industriales del Plástico (ASIPLA) reportó que en 2024 el consumo aparente fue de 1.238.000 toneladas, con un aumento del 7% respecto al año anterior. El estudio atribuye ese crecimiento a una mayor importación de resinas de polietileno de alta densidad (PEAD) y de baja densidad (PEBD) para aplicaciones de larga vida útil en sectores como la minería y la agricultura.
Capacidad de reciclaje: A nivel internacional, la consultora Interact Analysis estima que la capacidad instalada para reciclar baterías de iones de litio crecerá de 1,7 millones de toneladas en 2023 a 11 millones en 2029, reflejando un desarrollo acelerado de la infraestructura global. En Europa, BASF inauguró un centro de reciclaje en Schwarzheide (Alemania), elegido por Iveco como su primer socio para reciclar baterías de vehículos eléctricos. Desde allí se gestionará la recolección y el procesamiento para producir “masa negra”, de la cual se extraen níquel, cobalto y litio, con el objetivo de reintegrarlos a nuevas cadenas productivas. María Jesús López, Gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de BASF Chile y Perú, subraya que el verdadero desafío no es solo gestionar residuos sino repensar el ciclo completo de los materiales, y que el reciclaje químico abre la puerta a devolver valor a recursos que antes se perdían, coadyuvando a una industria más resiliente y sostenible. BASF avanza también en soluciones como ChemCycling, que transforma plásticos difíciles de reciclar mecánicamente en materia prima secundaria para producir nuevos plásticos de alta calidad, cerrando el ciclo en proyectos de economía circular.
Este desarrollo global representa oportunidades concretas para países como Chile. Con su base industrial y recursos estratégicos, Chile tiene el potencial de posicionarse como líder regional en la transición hacia una economía circular, combinando innovación, desarrollo sustentable y una mayor resiliencia ante los desafíos del futuro.













