Durante años, las empresas han medido su éxito principalmente a través de indicadores financieros como utilidades y crecimiento. Sin embargo, en el contexto actual, esta visión se ha ampliado para incluir aspectos esenciales como la transparencia, la responsabilidad social y la sostenibilidad. En este sentido, las recientes actualizaciones de las Normas de Carácter General (NCG) por parte de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de Chile, en particular la NCG 461 y la NCG 519, están marcando un cambio significativo en el enfoque del gobierno corporativo en el país. Estas normativas exigen a las empresas no solo que reporten sus prácticas, sino que además demuestren cómo incorporan la sostenibilidad en su estrategia empresarial.
La NCG 461 estableció la obligación para las empresas de reportar indicadores relacionados con aspectos Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG), centrándose en un enfoque descriptivo. Sin embargo, la NCG 519 ha elevado este estándar y ha alineado a Chile con las pautas internacionales del International Sustainability Standards Board (ISSB), en particular con las normas NIIF S1 y S2, que regulan la divulgación de información financiera vinculada a la sostenibilidad y el clima. Este avance implica que las empresas deben ir más allá de un mero cumplimiento reglamentario, adoptando una gestión estratégica fundamentada en el análisis de riesgos y oportunidades asociados con el cambio climático y las sostenibilidad.
Además, el nuevo marco normativo incorpora dimensiones que tradicionalmente han sido desatendidas en el entorno corporativo, tales como la equidad de género, la corresponsabilidad en el hogar, el teletrabajo y la prevención del acoso laboral. Estas áreas representan un paso hacia un bienestar organizacional más integral y reflejan la necesidad de que las empresas respondan a las exigencias de una sociedad en evolución. El cumplimiento con estas normativas no solo responde a regulaciones, sino que también fortalece la reputación y la competitividad empresarial en un mercado cada vez más consciente y exigente.
Para que esta transformación cultural se materialice, los directorios deben actuar como líderes en la implementación de estos principios, comprendiendo que la sostenibilidad no representa un gasto adicional, sino una oportunidad estratégica en un mundo empresarial que está cambiando rápidamente. Chile tiene la oportunidad de liderar a nivel regional en lo que respecta a un gobierno corporativo sostenible, y este progreso dependerá del compromiso de sus líderes para integrar la ética en sus decisiones y promover una economía más equitativa y responsable.
La académica Katherine López, de la carrera de Ingeniería Comercial de la UDLA Sede Viña del Mar, enfatiza la importancia de abrazar estos cambios en el ámbito corporativo. En su opinión, las empresas que se adhieren a estas normativas no solo mejoran su imagen, sino que también fomentan un entorno laboral más justo y ético. La integración de los valores de sostenibilidad y responsabilidad social en el ADN de las organizaciones es clave para el futuro del mercado chileno y su competitividad en el contexto global.













