Frente a los retos y desafíos que plantea el contexto climático actual, Aguas Andinas ha lanzado un ambicioso plan de inversiones que asciende a más de $90 mil millones durante el primer semestre del año, con el objetivo de asegurar el suministro de agua en condiciones de adversidad climática. Esta iniciativa incluye proyectos destacados en la renovación de redes de agua potable y alcantarillado, modernización de arranques y el reforzamiento del sistema de abastecimiento, todos con un enfoque claro en mejorar la eficiencia hidráulica para garantizar el acceso continuo al recurso hídrico.
Las cifras hablan por sí solas: Aguas Andinas reportó un incremento del 7,5% en su EBITDA en comparación con el mismo periodo del año anterior, alcanzando una utilidad neta de $77.526 millones, lo que representa un crecimiento significativo en su rendimiento financiero. Entre enero y junio de 2026, la compañía logró consolidar sus utilidades ante una creciente demanda y un marco de inversiones que prioriza la resiliencia operativa y la sostenibilidad ambiental, resaltando la importancia de adaptarse a las condiciones climáticas complejas que enfrenta la Región Metropolitana.
Con un total de inversiones de $91.614 millones en el primer semestre de 2026, Aguas Andinas ha incrementado su gasto en un 27% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Estas obras se centran en la seguridad hídrica y en la implementación del plan Biociudad, donde se desarrollan proyectos estratégicos que buscan garantizar la seguridad de abastecimiento de agua para el Gran Santiago. Este enfoque permitirá a la compañía enfrentar la creciente amenaza presentada por la vulnerabilidad climática y contribuir al bienestar de millones de habitantes.
El crecimiento de 6,6% en los ingresos consolidados, que alcanzaron $386.383 millones, es un reflejo del incremento en la tarifa media por los ajustes derivados del VIII Proceso Tarifario. Además, Aguas Andinas ha demostrado una sostenibilidad operativa mediante una mejora en la gestión de incobrables, destacando una reducción notable en el ratio sobre ingresos. Esta sólida posición financiera se acompaña de una calificación de deuda local de AA+ e internacional de A-, lo que subraya la confianza y estabilidad de la compañía en momentos desafiantes.
En su compromiso por enfrentar la incertidumbre climática, Aguas Andinas avanza con su estrategia Biociudad, enfocándose en la implementación de iniciativas que aporten a la resiliencia y sustentabilidad de la capital. El proyecto Retorno Maipo, que promueve el reúso de aguas tratadas, es uno de los ejemplos concretos de esta visión hacia el 2035. Miquel Sans, CFO de Aguas Andinas, enfatizó la importancia de fortalecer la colaboración público-privada, destacando que «es fundamental avanzar en las inversiones requeridas para que Santiago pueda adaptarse y prepararse frente a las inclemencias del clima, garantizando así la seguridad hídrica para todos sus habitantes.»













