El crecimiento demográfico en Chile, acompañado de una rápida expansión urbana, ha comenzado a elevar la presión sobre los recursos hídricos, los suelos y los ecosistemas. En la conmemoración del Día Mundial de la Población, los especialistas advierten que esta situación plantea serios desafíos en la gestión del agua y la preservación del medio ambiente. Mientras el aumento de la población impulsa la demanda por agua potable y saneamiento, se hace indispensable abordar la crisis de forma integral para garantizar un futuro sostenible. La clave, sostienen expertos de varios sectores, radica en el fortalecimiento de la resiliencia territorial a través de una infraestructura hídrica descentralizada, una gestión forestal sostenible y un abordaje proactivo a los problemas ambientales.
Carlos Fredes García, gerente de Negocios de Oneka Technologies, resalta la necesidad de aumentar la flexibilidad en la infraestructura hídrica para adaptarse a la creciente presión demográfica. Propone soluciones modulares basadas en energías renovables, que permitan abastecer a comunidades de manera directa y eficiente. Esto no solo tiene como objetivo complementar las grandes obras de infraestructura, sino que también reduce los impactos ambientales y permite una adaptación más rápida a las realidades locales. Sin embargo, este enfoque requiere urgentemente de un cambio en la planificación, que debe ser anticipativa y data-driven para evitar crisis hídricas futuras.
La planificación hídrica debe dejar de ser reactiva, advierte Pablo T. Silva Jordán, especialista en Recursos Hídricos de Formation Environmental. Para enfrentar el aumento de la demanda de agua, es crucial integrar diversas fuentes de abastecimiento, como la desalación y el reúso de aguas, en una estrategia que contemple la gestión por cuencas. Este enfoque permite anticiparse a la demanda y reducir riesgos, convirtiéndose en una herramienta esencial para la resiliencia hídrica. Comprender el territorio como un sistema interconectado permitirá a las autoridades responder más eficazmente a los efectos del cambio climático y la expansión de las ciudades.
A medida que las ciudades continúan expandiéndose, también aumenta la necesidad de espacios habitacionales e industriales, lo cual conlleva la recuperación de terrenos degradados. José Manuel Bellalta, gerente general de Grupo GB CINCO, enfatiza que la expansión urbana debe ir de la mano con una visión preventiva que contemple la remediación de suelos contaminados. Este proceso no solo transforma terrenos en activos seguros sino que también minimiza la incertidumbre ambiental de futuros desarrollos, fortaleciendo así la resiliencia territorial y evitando costos sociales y económicos derivados de riesgos no mitigados.
Finalmente, la presión demográfica también afecta a los ecosistemas, que son fundamentales para la disponibilidad de agua y alimentación. Ignacio Vera Izquierdo, gerente general de Forestal Santa Blanca, sostiene que la gestión forestal sostenible es crucial para proteger cuencas, reducir la erosión y emplear modelos productivos con menor huella de carbono. Los especialistas coinciden en que para afrontar estos retos demográficos es necesario adoptar una mirada integrada, donde diversas políticas relacionadas con el agua, la recuperación ambiental y los ecosistemas sean consideradas como un todo. La combinación de soluciones descentralizadas, remediación y protección ambiental, será vital para garantizar la seguridad hídrica y el bienestar de una población en constante crecimiento.













