Un fascinante estudio reciente liderado por el biólogo Diego Márquez, estudiante de doctorado del Núcleo Milenio MASH del centro i~mar en la Universidad de Los Lagos, sede Puerto Montt, ha arrojado nueva luz sobre la diversidad de algas rojas del orden Bangiales en la costa del Perú. Este trabajo representa un avance significativo en el campo de la biología marina, al analizar más de cien muestras de estas algas a lo largo de casi 1.800 kilómetros de litoral peruano. La investigación, que combinó observaciones morfológicas con herramientas de biología molecular, proporcionó detalles cruciales sobre la riqueza y diversidad de estas especies, contribuyendo así al entendimiento de los ecosistemas marinos en la región.
Entre los hallazgos más destacados se encuentra la identificación de seis especies pertenecientes principalmente a los géneros Porphyra y Pyropia, que incluyen tres especies nuevas para la ciencia: Pyropia humboldtii, Porphyra acletoi y Porphyra tavari. La existencia de estas nuevas especies resalta la importancia de la investigación científica en la clasificación de organismos marinos que, hasta ahora, habían sido identificados con menos diversidad. Además, se confirmó la presencia de especies conocidas como Porphyra columbina, popularmente conocida como luche, que es altamente valorada en la gastronomía local por sus propiedades nutritivas y su versatilidad culinaria.
El luche, un alga comestible de color oscuro, es conocido por su alto contenido en proteínas, hierro y yodo, lo que lo convierte en un ingrediente fundamental en la cocina tradicional del sur de Chile y diversas comunidades costeras del Pacífico. Su sabor suave y textura delicada permiten que se utilice en una variedad de platos, desde ensaladas y ceviches hasta sofritos y cazuelas. Esto no solo destaca su importancia cultural, sino que también subraya su relevancia económica como recurso comercial vital para los pescadores y comunidades locales que dependen de la recolección de algas marinas.
La participación de Márquez en esta investigación refleja el carácter colaborativo e internacional de los estudios sobre macroalgas en el Pacífico sudoriental. La colaboración entre científicos de Perú y Chile fortalece los lazos entre ambas naciones, promoviendo un entendimiento mutuo y un enfoque conjunto para la conservación y el uso sustentable de los recursos marinos. Este espíritu colaborativo es esencial para abordar los desafíos que enfrenta la biodiversidad marina, especialmente en un contexto de cambio climático y sobreexplotación.
En conclusión, el estudio de Diego Márquez no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de las algas rojas en la costa peruana, sino que también pone de relieve la necesidad de una gestión sustentable de estos recursos marinos. A medida que avanza la investigación, se espera que los hallazgos contribuyan a la conservación de las especies y a la promoción de prácticas sostenibles que beneficien a las comunidades locales y preserven el valioso patrimonio cultural y gastronómico asociado a la recolección de algas.












