El fenómeno de Halloween en Chile continúa creciendo a pasos agigantados, transformándose en una festividad imperdible, especialmente para los más pequeños. Con la llegada de octubre, las calles se llenan de coloridas decoraciones y disfraces que dan vida a la Noche de Brujas. Sin embargo, esta popularidad ha traído consigo una sombra oscura: un aumento notable en la generación de residuos. La eco periodista Cata Droguett ha resaltado este punto crucial, enfatizando que aunque el entusiasmo por Halloween es evidente, es fundamental encontrar maneras de celebrarlo sin contribuir al deterioro del medio ambiente. Con decisiones conscientes, es posible disfrutar de la festividad mientras se cuida nuestro planeta.
Cata Droguett ofrece alternativas creativas para que las familias puedan celebrar Halloween de manera sostenible. Una de sus recomendaciones más llamativas es la reutilización de disfraces. Más que un simple consejo, esta idea promueve la solidaridad entre amigos y familiares, fomentando el intercambio de vestuarios de años anteriores o la creación de nuevos disfraces a partir de prendas y materiales ya existentes. Esta práctica no solo ayuda a reducir la acumulación de desechos sino que también impulsa la creatividad de los niños al involucrarlos en el proceso de creación de sus propios atuendos.
En cuanto a la decoración, Droguett sugiere usar materiales reciclados para crear adornos únicos y personalizados. Los cartones, frascos de vidrio y papel en desuso pueden transformarse fácilmente en elementos decorativos que darán un ambiente encantador y aterrador a la vez. Esta práctica no solo contribuye a la reducción de plásticos y otros desechos, sino que también añade un valor sentimental a la celebración. Al crear decoraciones caseras, las familias pueden disfrutar de una actividad lúdica conjunta, promoviendo así valores de sostenibilidad desde una edad temprana.
Los dulces, un elemento central de Halloween, también pueden ser más amigables con el ambiente. Droguett aconseja optar por opciones a granel o incluso preparar snacks caseros. Esta alternativa no solo reduce el consumo de envases plásticos, sino que también permite a las familias compartir recetas saludables y deliciosas. Incluir frutas o galletas hechas en casa puede hacer que la experiencia sea aún más nutritiva y menos dañina para el planeta. Además, al elegir productos con envoltorios reciclables, se mantiene el espíritu de la festividad sin sacrificar la salud del medio ambiente.
La conclusión de Cata Droguett es clara: Halloween no debe ser solo una celebración de terror, sino también una oportunidad para crear conciencia sobre la sostenibilidad. Involucrar a los niños en la elaboración de disfraces y decoraciones puede ser un enfoque educativo y divertido que les permitirá aprender sobre el cuidado del medio ambiente de manera práctica. Al aplicar estas estrategias, este año es posible hacer de Halloween una festividad respetuosa con la naturaleza, donde la creatividad y la conciencia ecológica se unen para ofrecer una celebración que asuste menos al planeta.













