Investigadores del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) han encendido la alarma sobre las potenciales consecuencias del fenómeno de El Niño que podría manifestarse en 2026. A pesar de las incertidumbres sobre la intensidad del evento, las proyecciones apuntan a una posible intensificación en los próximos meses, lo que amenazaría a los ecosistemas marinos, la acuicultura, y la biodiversidad en Chile. Los expertos advierten que, si bien El Niño provocará alteraciones significativas, también podría abrir oportunidades para mejorar la resiliencia del sector acuícola, si se toman las medidas adecuadas.
El fenómeno de El Niño, que se caracteriza por el aumento de las temperaturas en las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial, es conocido por alterar los ciclos climáticos y afectar la dinámica productiva en el mar. El investigador del CIBAS, Christian Díaz, señala que la mitilicultura, especialmente en la Región de Los Lagos, es una de las principales industrias que podría sufrir un impacto considerable. Las proyecciones de modelos climáticos sugieren que las condiciones asociadas al fenómeno pueden alterar la fisiología de los mejillones, afectando su crecimiento, rendimiento y capacidad de captación de semilla, lo que podría traducirse en importantes desafíos para los productores locales.
Las comunidades costeras, que dependen de la acuicultura, enfrentarían además una mayor incertidumbre en sus actividades productivas. La variabilidad ambiental generada por El Niño podría traducirse en retrasos y dificultades en la cosecha, afectando especialmente a los pequeños y medianos productores que tienen menos capacidad para afrontar períodos de inestabilidad. Sin embargo, Díaz también plantea que este contexto puede servir como un llamado a la innovación, resaltando la importancia de estrategias de monitoreo, diversificación e implementación de sistemas de alerta temprana, que permitan a los pescadores adaptarse a las nuevas realidades climáticas.
Desde una perspectiva científica, la Dra. Maribet Gamboa del CIBAS destaca que El Niño representa una oportunidad para entender cómo las especies marinas responden ante cambios ambientales drásticos. Este fenómeno puede actuar como un experimento natural que revela las capacidades adaptativas de las poblaciones marinas y resalta la necesidad de preservar aquellas que muestran resiliencia. Sin embargo, también advierte que los eventos extremos podrían perjudicar la diversidad genética de ciertas poblaciones, poniendo en peligro su supervivencia a futuro.
El Dr. Ricardo Otaiza, también del CIBAS, plantea preocupaciones similares respecto a las macroalgas marinas, que podrían verse afectadas por El Niño. Los cambios en temperatura y nutrientes impactarán el crecimiento y la reproducción de estas algas, vitales para los ecosistemas marinos. En este sentido, los investigadores coinciden en la necesidad de un monitoreo constante y planificación anticipada para mitigar los efectos adversos de El Niño, así como fortalecer la capacidad de los ecosistemas y las comunidades productivas para adaptarse a la variabilidad climática, un aspecto crucial en un contexto de cambio climático global.













