El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) ha presentado la Carta Hidrogeológica N°8 de la cuenca del río Limarí, marcando un hito en la investigación sobre recursos hídricos en la Región de Coquimbo. Este exhaustivo estudio, que abarca una superficie de 11.700 km², se considera esencial para el desarrollo económico y social de una provincia que alberga a más de 118.000 habitantes, además de ser un pilar agrícola significativo en el Norte Chico. Mauricio Lorca, director nacional (s) de Sernageomin, enfatizó que este documento no solo constituye un recurso técnico valioso, sino una herramienta crucial para la planificación estratégica y el ordenamiento territorial, que ayudará a las autoridades y a las comunidades a gestionar eficazmente la crisis hídrica que enfrenta la región.
La Carta fue elaborada utilizando tecnologías avanzadas, incluyendo datos de 1.700 estaciones gravimétricas y Transientes Electromagnéticas (TEM), permitiendo a los geólogos desarrollar un modelo tridimensional del espesor de los sedimentos en la zona, alcanzando profundidades de hasta 836 metros. Felipe Fuentes, geólogo de la Unidad de Hidrogeología de Sernageomin y autor principal del estudio, destacó que se identificaron 11 unidades hidrogeológicas basadas en su capacidad para almacenar y transmitir agua, subrayando la delineación de áreas con alto potencial acuífero, donde actualmente se concentran la mayor parte de los derechos de agua otorgados.
El informe también revela una preocupante situación de desbalance hídrico negativo, donde las salidas superan a las recargas naturales, una condición que se ha visto acentuada por la extracción de agua para actividades productivas y los efectos prolongados de la megasequía que comenzó en 2010. Este fenómeno ha contribuido a la drástica disminución de las precipitaciones y al retroceso del glaciar El Volcán, que ha perdido el 78% de su superficie en las recientes décadas, lo que ha impactado de manera crítica las reservas de agua necesarias durante el verano.
Además, el análisis de muestras de agua realizada en diferentes sectores ha mostrado concentraciones de metales pesados como manganeso, arsénico, hierro y selenio que exceden las normas chilenas de potabilidad y riego. En algunos puntos del río Hurtado, las concentraciones de manganeso halladas superan las 600 veces el límite permitido, lo que plantea serias preocupaciones sobre la salud pública. Este fenómeno es atribuido a procesos naturales de alteración hidrotermal y al deshielo de crioformas en la cabecera de la subcuenca, resaltando la necesidad de abordar estos problemas para proteger los recursos hídricos.
La Carta Hidrogeológica N°8 proporciona datos técnicos fundamentales para diversas entidades, como la Dirección General de Aguas (DGA) y los Servicios Sanitarios Rurales de la región. Con este estudio, se espera optimizar la gestión de crisis hídrica al identificar áreas vulnerables y ofrecer información sanitaria referente a la calidad del agua. Las proyecciones al 2050 indican una disminución del 10% en las entradas totales al sistema hídrico, lo que subraya la urgencia de utilizar esta investigación como base para cualquier futura decisión sobre el manejo del territorio.













