El reciente Premio Nobel de Química 2025 ha iluminado el camino hacia una prometedora solución para enfrentar la crisis ambiental que vive el planeta. En la ceremonia de entrega, la atención se centró en los marcos metal-orgánicos, conocidos como MOFs, cuya capacidad para absorber vapor de agua y capturar emisiones contaminantes, especialmente CO₂, ha revolucionado el sector químico. Estos innovadores materiales, a pesar de su denominación técnica, funcionan de manera sencilla: como esponjas microscópicas que retienen moléculas específicas, convirtiéndose así en aliados fundamentales en la lucha contra el cambio climático.
Los MOFs son estructuras tridimensionales compuestas por metales y moléculas orgánicas, caracterizadas por su sorprendente porosidad. Se estima que un solo gramo de MOF puede presentar una superficie interna de hasta 10.000 metros cuadrados, lo que equivale aproximadamente al tamaño de un campo de fútbol. Esta impresionante capacidad de almacenamiento permite reclutar grandes volúmenes de gases como el CO₂ en espacios reducidos, facilitando tanto su captura como la ejecución de reacciones químicas más eficientes.
La transición de esta tecnología desde la investigación básica hacia la aplicación masiva no ha sido sencilla; requirió más de 25 años de dedicación por parte de empresas líderes como BASF. Durante este tiempo, la compañía alemana desarrolló una variedad extensa de MOFs, utilizables en diferentes sectores, desde el almacenamiento de hidrógeno hasta la separación de gases industriales. La relevancia de sus investigaciones se puso de manifiesto cuando el Comité Nobel destacó el compuesto CALF-20, que se produce en su planta de Seneca, EE.UU., y es actualmente utilizado por Svante Technologies Inc. para la separación efectiva de CO₂.
El Dr. Detlef Ruff, Vicepresidente Senior de Catalizadores Químicos y Adsorbentes de BASF, subrayó la importancia comercial de estos materiales en su declaración tras el anuncio del premio. «Nuestros MOFs ya están en el mercado, utilizados para capturar CO₂ y recuperar agua del aire. Este reconocimiento del Premio Nobel pone de relieve la significativa evolución de nuestra tecnología y nos motiva a explorar aún más aplicaciones en colaboración con nuestros socios», afirmó Ruff, reafirmando el compromiso de la empresa con la innovación ambiental.
BASF, un gigante químico con una fuerte misión de sostenibilidad, se posiciona como un punto de referencia en la transformación verde de la industria. Con más de 112 mil empleados en todo el mundo, la compañía está decidida a crear química que beneficie el futuro del planeta, equilibrando el éxito económico con la responsabilidad social y la protección ambiental. En 2024, BASF reportó ventas por 65,3 mil millones de euros, consolidándose como un actor clave en un sector químico que busca cada vez más soluciones sostenibles frente al cambio climático.












