Caldera, una de las ciudades más emblemáticas de Chile, ha encontrado en la desalinización su solución a la crisis hídrica que enfrenta el país. Su abastecimiento urbano de agua potable proviene en un 100% del agua de mar desalada, gracias a la planta operada por Aguas CAP, en asociación con la sanitaria Nueva Atacama. Esta innovadora infraestructura no sólo garantiza la continuidad del suministro de agua, sino que también se posiciona como una herramienta irrepetible para mitigar los efectos de la escasez hídrica, transformándose en un modelo a seguir para otras comunidades y territorios del país. La experiencia de Aguas CAP ha demostrado que, a través de proyectos multipropósito, es posible alinear el desarrollo industrial con los beneficios para la comunidad, marcando un camino claro hacia la sostenibilidad.
El proyecto que permitió la construcción de la planta desaladora comenzó en 2011, cuando el Grupo CAP identificó la necesidad de proveer agua a su filial minera CMP en el valle de Copiapó. A medida que se sumaron más demandas, como aquellas de la Mina Caserones de Lundin Mining, se consolidó una infraestructura compartida que maximiza la eficiencia y escala del proyecto. En 2014, la planta se completó con éxito y, según Patricia López, gerente de Infraestructura de CAP, la colaboración entre distintas operaciones permitió no solo satisfacer la demanda industrial, sino también contribuir de manera significativa al suministro de agua potable para la comunidad de Caldera.
La capacidad de la planta desaladora de Aguas CAP se traduce en un impacto positivo en la región, ya que aproximadamente el 50% de la agua que se suministra a Caldera proviene de esta planta. López sostiene que es fundamental que las operaciones mineras de Chile compartan sus recursos, ya que la escala industrial de estas actividades no solo facilita la construcción de plantas desaladoras, sino que también abre oportunidades para abastecer a las comunidades locales con aguas desmineralizadas. Sin esta colaboración y escala, sería inalcanzable invertir en soluciones hídricas que aseguren el consumo humano en estas zonas.
Desde un enfoque técnico, el uso de tecnología de ósmosis inversa en la planta ha proporcionado un nivel de eficiencia energética y operativa difícil de igualar. Según López, la planta ha logrado estándares de eficiencia mundial, impactando directamente en la calidad de vida de los habitantes de Caldera, con un suministro de agua que cumple con las necesidades de la comunidad durante todo el año. Además, se ha expandido recientemente el servicio a la ciudad de Chañaral, reforzando el compromiso de CAP por mejorar el desarrollo sustentable a través de la gestión de recursos hídricos.
La experiencia de CAP servirá como un caso de estudio en el Congreso ACADES 2026, donde Patricia López será una de las expositoras destacadas. En este evento, se buscará analizar los desafíos y las oportunidades que presentan las nuevas fuentes de agua en Chile. López argumenta que para replicar este modelo multipropósito en otras regiones, es esencial contar con un catastro que evalúe la oferta y demanda de desalación a largo plazo. Propone la promoción de un concepto que incluya las necesidades de consumo humano y agrícola, destacando la importancia de la colaboración entre el sector público y privado para abordar la crisis hídrica con soluciones innovadoras y sustentables.













