Durante el primer semestre de 2025, se registraron más de 118 mil firmas electrónicas en un notable ejercicio de digitalización que comienza a despegar en el país. Este incremento es significativo atendiendo a que se estima que anualmente podrían implementarse más de 3,5 millones de documentos en este formato. Eliminando la necesidad de realizar trámites de forma presencial, el uso de firmas electrónicas no solo reduce tiempos de gestión, sino que también se posiciona como una sólida alternativa para mitigar el impacto ambiental que genera el uso desmedido de papel y transporte para la validación de documentos.
De acuerdo a la información proporcionada por GoFirmex, una empresa especializada en soluciones tecnológicas para procesos legales, cada firma presencial conlleva un costo ambiental considerable. Al año, se calculan más de 115 millones de hojas impresas únicamente para trámites notariales, lo que resulta en la tala de aproximadamente 13 mil árboles. Además, la producción de esos documentos consume una asombrosa cantidad de recursos, incluyendo 385 millones de litros de agua y energía eléctrica, elementos que podrían ser sustancialmente reducidos mediante la adopción de tecnologías digitales que permiten validar documentos sin necesidad de papel.
Arturo Mantinetti, CEO y CTO de GoFirmex, señala que uno de los grandes mitos sobre la firma electrónica es la percepción de inseguridad. Sin embargo, destaca que la firma electrónica avanzada posee el mismo valor legal que una escritura pública; su trazabilidad y eficiencia la convierten en una opción más segura. Este cambio no solo permite a los notarios realizar autorizaciones de manera remota, sino que también imprime una cultura de sostenibilidad, alentando a la población a adoptar prácticas más responsables con el medio ambiente.
La reducción del desplazamiento, un factor clave en la huella de carbono de los trámites notariales, también se ve favorecida por el uso de firmas electrónicas. De acuerdo con los cálculos de la legaltech, al digitalizar los procesos notariales se evita un impresionante recorrido de 210 millones de kilómetros anualmente, lo que equivale a prevenir la emisión de más de 25 mil toneladas métricas de CO2. Hasta el momento, los servicios que pueden ser autorizados de forma digital incluyen contratos de crédito, arrendamiento, compraventa de inmuebles, entre otros, demostrando la versatilidad y beneficios de esta herramienta en la práctica jurídica.
En conclusión, mientras que el primer semestre de 2025 muestra avances alentadores en la adopción de tecnologías digitales para la validación de documentos, aún queda un largo camino por recorrer. La resistencia al cambio cultural y la perpetuación de trámites tradicionales son obstáculos que deben ser superados para aprovechar al máximo los beneficios medioambientales y de eficiencia que la digitalización puede ofrecer. La firma electrónica no solo representa un paso hacia la modernización del sistema notarial, sino que también puede ser un aliado crucial en la lucha contra el cambio climático.













