Las impresionantes formaciones rocosas de la costa gallega guardan secretos que nos llevan a tiempos remotos. En el norte de la provincia de A Coruña, desde los acantilados de Herbeira hasta el cabo Ortegal, se encuentran rocas metamórficas e ígneas que proceden de los rincones más profundos del planeta. Estas rocas, formadas a partir de procesos de alta presión y temperatura, son testimonios de las fuerzas tectónicas que han modelado la Tierra durante más de 400 millones de años, reflejando la fascinante historia del cierre de océanos y la convergencia de continentes.
La teoría de la tectónica de placas proporciona el contexto necesario para entender los cambios en la posición de las masas continentales a lo largo de la historia geológica. Desde la fusión de continentes en el supercontinente Pangea hasta su separación que dio origen a nuevos océanos, el ciclo de Wilson explica cómo estas divisiones y colisiones continúan afectando la superficie terrestre. En este ciclo, las fuerzas tectónicas no solo crean océanos y dorsales, sino que también provocan la formación de cordilleras, donde se pueden hallar los vestigios de los océanos ya desaparecidos, conocidos como ofiolitas.
En Galicia, el cierre del océano Reico llevó a la existencia de pequeñas cuencas oceánicas y a la preservación de ofiolitas en tres complejos metamórficos destacados: cabo Ortegal, Malpica-Tuy y Órdenes. Estas rocas, que alguna vez fueron parte de la corteza oceánica, han sido transformadas a gran profundidad debido a la convergencia continental, lo que pone de relieve la dinámica geológica de la región. Las evidencias de este proceso se encuentran en la disposición estratigráfica inusual de las rocas, con las más modernas en la parte inferior, mostrando una historia compleja de formación y metamorfismo.
Los complejos alóctonos, como los que se observan en esta región, han sufrido desplazamientos significativos debido a los grandes cabalgamientos resultantes de las colisiones tectónicas. En estos complejos, se pueden identificar varias unidades de rocas con combinaciones intrigantes de materiales metamorfizados e intrusiones ígneas. Entre ellas, las ofiolitas presentan características típicas de la corteza oceánica, destacando rocas como gabros y peridotitas. A medida que se estudian estos complejos, se revelan los complejos procesos que han dado forma a la geografía y geología actuales de Galicia.
Reconociendo la importancia de este patrimonio geológico, en 2023 la UNESCO estableció el Geoparque Mundial del cabo Ortegal, que resguarda casi todas estas formaciones mencionadas. La geología de la región continúa fascinando a científicos e investigadores, incluyendo trabajos destacados desde la década de 1970. Hoy, el escenario geológico de la colisión entre la placa norteamericana y la del Caribe, visible entre Jamaica y Puerto Rico, recuerda que los continentes siguen moviéndose lentamente, sellando su destino y el de los océanos en un planeta vivo que sigue contando su historia.













