La iniciativa impulsada por la Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ha tenido un impacto significativo en la región de Atacama, llevando la música chilena a más de 7 mil niños, niñas y jóvenes a través del Programa de Apreciación de la Música Nacional (PAMN). Este programa, que se ha consolidado a lo largo de diez años de trayectoria, se ha enfocado en acercar las diversas expresiones musicales del país a las nuevas generaciones. Mediante conciertos pedagógicos y experiencias de mediación artística, los estudiantes han tenido la oportunidad de conectar con la riqueza musical de su país y fortalecer su vínculo con los artistas locales.
Fernando Flores Fredes, seremi de las Culturas, enfatizó la relevancia de la participación estudiantil en esta experiencia, destacando que el programa no solo celebra una década de existencia, sino que también busca fomentar el conocimiento y la valoración de la música chilena. «Este esfuerzo se traduce en la creación de nuevas audiencias que reconocen la música como un componente esencial de su identidad cultural. Nuestro compromiso es ofrecer a las nuevas generaciones la oportunidad de descubrir y disfrutar de la música nacional, creando espacios donde los artistas puedan compartir su talento y su arte», afirmó Florés.
El programa ha facilitado un amplio abanico de presentaciones en escuelas y centros educativos de las nueve comunas de la región, donde artistas de variados estilos han interactuado con los estudiantes. Por ejemplo, en Tierra Amarilla, la agrupación Uraquiphara acompañada por la mediadora Pamela Alejandra Soto Ireland, y en Vallenar, donde Oktagones ofreció una experiencia musical diseñada para acercar a los jóvenes a la creación musical contemporánea chilena. Cada evento no solo incluye el concierto, sino también actividades de mediación que permiten profundizar en el trabajo y los procesos creativos de los músicos.
Durante el recorrido por diferentes comunas, los estudiantes de distintas escuelas han sido testigos de actuaciones de reconocidas agrupaciones. En El Salvador, los estudiantes disfrutaron de la presentación de La Cumbia 23 en el Liceo Manuel Magalhaes, mientras que en Freirina, la Escuela Emilia Schwabe recibió a la banda Umbrales. Estas actividades han sido diseñadas para conectar a los estudiantes no solo con la música, sino también con la diversidad creativa del país y la importancia de la cultura musical regional. La mediación sigue siendo clave, ya que ayuda a los jóvenes a comprender mejor los estilos y el contexto de cada musical.
A medida que el PAMN avanza en su misión, el programa continúa fortaleciendo la cultura musical en Atacama, contribuyendo a la formación de públicos críticos y audaces. La siguiente década promete ser igualmente fructífera, con una creciente inclusión de nuevas expresiones artísticas y colaboraciones que enriquecerán aún más la experiencia educativa y cultural de los estudiantes. El compromiso por acercar la música a las aulas refleja un esfuerzo colectivo que reconoce el valor de la música como parte esencial de la educación y la formación integral de las futuras generaciones.













