En un escenario alarmante para la biodiversidad chilena, organizaciones ciudadanas de la Región de los Ríos han alzado la voz contra el proyecto de carretera entre La Unión y Corral, el cual amenaza con destruir el hábitat de especies únicas dentro del Parque Nacional Alerce Costero. Entre estas especies se encuentran la Ranita de Darwin, el Zorro de Darwin y el Hullin, todos catalogados en peligro de extinción. Este parque se erige como el último refugio para estos animales, y la construcción de la carretera podría tener consecuencias devastadoras, como advirtieron diversos científicos en una carta publicada en la revista Science, haciendo un llamado de atención sobre la violación de los compromisos asumidos en el tratado de biodiversidad de la COP-15, firmado por Chile en 2022.
El trazado de la nueva carretera no solo pone en riesgo a la fauna, sino que también se dirige hacia el emblemático alerce, una especie icónica de la región que enfrenta su propia lucha por la supervivencia tras décadas de explotación maderera. Este árbol milenario, además, alberga al ‘Gran Abuelo’, considerado el árbol más antiguo del mundo con más de 5.486 años. Este monumento natural no solo simboliza la rica historia de Chile y Argentina, sino que también representa un patrimonio que la humanidad está en riesgo de perder si la obra se lleva a cabo sin considerar su impacto ecológico.
La controversia suscitada ha trascendido las fronteras de Chile, siendo captada por la prensa internacional. La agencia alemana DW (Deutsche Welle) destacó la situación en un reportaje de marzo de 2025, en el que se subraya la urgencia de proteger el Alerce Milenario y el delicado ecosistema que lo rodea. El reportaje resalta cómo tanto científicos como activistas están luchando contrarreloj para evitar que esta autopista amenace no solo la existencia del alerce, sino también el equilibrio natural de la región, algo que, a pesar de su importancia, ha recibido escasa atención mediática en el propio país.
Las organizaciones locales no se están quedando de brazos cruzados y han comenzado a exigir la cancelación del proyecto de carretera. Un portavoz de la coalición ambientalista ha declarado que los estudios de impacto ambiental realizados presentan fallas graves, destacando que no se ha evaluado adecuadamente la fragilidad del ecosistema ni el inestimable valor de las especies que habitan en él. Proponen, además, la mejora de un camino alternativo que ya existe, argumentando que esto sería una solución viable sin comprometer la biodiversidad local.
A pesar de las demandas de la comunidad científica y los grupos ambientalistas, el Ministerio de Obras Públicas ha defendido la construcción de la carretera como “vital para el desarrollo regional”. Sin embargo, no ha abordado las serias acusaciones sobre incumplimiento de tratados internacionales de conservación. La urgencia por salvaguardar este ecosistema es mayor que nunca, coincidiendo con el compromiso de Chile de proteger el 30% de sus áreas naturales para el año 2030. La preocupación se amplía con el impacto que la deforestación y la introducción de especies exóticas, impulsadas por intereses industriales, pueda tener en un entorno ya frágil.













