Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Con un epicentro a 107 km de profundidad, el sismo ha sido catalogado como el más intenso registrado en Colombia en la última década. Las autoridades reportaron cerca de 200 muertes, así como colapsos de edificios y daños significativos en ciudades como Pereira, Manizales y Cali. Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano, destacó la seriedad del suceso e instó a la población a familiarizarse con los protocolos de emergencia en caso de futuros temblores.
La actividad sísmica en el occidente colombiano está atribuida a la compleja dinámica tectónica de la región, que incluye el movimiento de la placa de Nazca, que se hunde bajo la placa Suramericana. Germán Prieto, académico del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, explicó que este fenómeno de subducción es común en diversas zonas del país debido a que Colombia se encuentra en la intersección de la placa Nazca, la Suramericana y la del Caribe. Esta interacción entre placas no solo explica el terremoto actual, sino también la frecuente actividad sísmica que experimenta la nación.
El impacto devastador de un terremoto no solo depende de su magnitud, sino también de la profundidad del epicentro. En este caso, el sismo de este lunes fue relativamente profundo, lo que ocasionó que las ondas sísmicas llegaran atenuadas a la superficie, reduciendo el potencial destructivo en comparación con sismos más superficiales. Especialistas como Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, subrayaron que a pesar de la magnitud alta del evento, la profundidad ayudó a mitigar los daños, a diferencia del terremoto de 1999 en el Eje Cafetero, que tuvo un gran impacto mortal debido a su cercanía a la superficie.
Respecto a la posibilidad de una conexión entre el terremoto colombiano y los recientes sismos en Venezuela, el presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano de Santis, explicó que, aunque ambos países comparten el límite de las placas Suramericana y del Caribe, los eventos sísmicos en cada nación tienen dinámicas tectónicas diferentes. Los terremotos en Venezuela implican un sistema de fallas más superficiales que los de Colombia, donde se producen por el sistema de compresión y la subducción de placas, lo que proporciona una separación entre los dos fenómenos sísmicos.
Colombia, situada en el Cinturón de Fuego del Pacífico, es uno de los países con mayor actividad sísmica en América Latina, registrando aproximadamente 2,500 sismos al mes. La historia sísmica del país está marcada por eventos devastadores como el terremoto de 1906, que tuvo una magnitud de 8,8 y causó un tsunami en la costa. Aunque el sismo actual tuvo una fuerte magnitud, la vulnerabilidad estructural de los edificios en las ciudades afectadas puede haber contribuido al número de víctimas. Este trágico evento debería servir como un recordatorio de la importancia de la preparación para desastres naturales en zonas de alto riesgo.













