La reciente propuesta de recortes presupuestarios del gobierno de Trump en Estados Unidos ha encendido las alarmas entre los pequeños empresarios. A pesar de que la Small Business Administration (SBA) ha sido un pilar fundamental para los emprendedores desde su creación en 1953, su capacidad de apoyo ha sido severamente comprometida. Durante la pandemia, la SBA se encargó de distribuir más de un billón de dólares en iniciativas de emergencia para ayudar a las pequeñas empresas a afrontar la crisis. Sin embargo, con el actual entorno de austeridad, la reducción del personal en un 43%, el endurecimiento de los requisitos de crédito, y el potencial cierre de oficinas regionales significan un notable debilitamiento de sus funciones, cruciales para el desarrollo del sector empresarial local.
La disminución en el apoyo a emprendedores afecta desproporcionadamente a aquellos en situaciones vulnerables, como mujeres, personas afrodescendientes, latinas e inmigrantes. Este recorte en recursos puede provocar un aumento en las barreras de acceso al financiamiento, lo que repercute negativamente en la capacidad de estas personas para iniciar y expandir sus negocios. Las investigaciones han demostrado que la SBA y otras instituciones similares no solo ofrecen créditos, sino que también brindan asistencia técnica y formación que son vitales para el éxito de pequeños empresarios. Sin este respaldo, muchos podrían verse obligados a recurrir a prácticas de financiamiento inseguras que pueden poner en riesgo no solo sus negocios, sino también su estabilidad financiera personal.
En contraste, Chile ha mostrado una estrategia efectiva a través de los Centros de Negocios SERCOTEC, que han desempeñado un papel crucial en el fomento de pequeñas empresas desde 2014. Esta red, que se inspiró en el modelo estadounidense, ofrece asesorías personalizadas y gratuitas, contribuyendo a la creación de empleo formal y al crecimiento de los negocios. La implementación de estos centros ha llevado a resultados positivos, incluyendo una mejora en el acceso a capital y al fortalecimiento de la educación financiera entre emprendedores. Aunque enfrentan desafíos en un contexto económico inestable, el modelo chileno resalta la importancia de contar con instituciones de apoyo robustas.
Un reciente estudio titulado «Informal debt and well-being among small business entrepreneurs», realizado por Federico Droller de la Universidad de Santiago y Patricio Valenzuela de la Universidad de los Andes, evidencia los beneficios concretos de la asesoría financiera proporcionada por SERCOTEC. La investigación determina que, en medio de la crisis económica provocada por la pandemia, el apoyo de estos centros permitió a los emprendedores acceder a financiamiento formal, disminuir su dependencia de préstamos informales y, en consecuencia, mejorar su bienestar y salud mental. Dichos hallazgos subrayan la relevancia de fortalecer las instituciones que respaldan a las pequeñas empresas en tiempos de crisis.
La experiencia de Chile ilustra que la inversión en asesoría financiera y acceso a financiamiento formal es vital para el crecimiento y el bienestar de los emprendedores, especialmente en momentos de adversidad. A medida que las economías emergentes y desarrolladas luchan por recuperarse, queda claro que, al igual que en el caso de la SBA, el debilitamiento de las instituciones que apoyan a las micro y pequeñas empresas podría tener consecuencias severas para la generación de empleo y el crecimiento económico inclusivo. Es fundamental que los gobiernos, al implementar recortes presupuestarios, consideren el impacto que tienen en el tejido empresarial y la necesidad de fomentar un entorno que apoye a todos los emprendedores.













