La campaña publicitaria de Falabella, titulada «Ella» y lanzada en el contexto del Día de la Madre, desató una tormenta de críticas en redes sociales que llevó a la empresa a retirar el material publicitario. Llamada a la controversia por elegir mostrar una modelo morena, la campaña expuso las heridas abiertas de un racismo estructural persistente en la sociedad chilena, donde la representación de la diversidad racial todavía es un campo minado. Tras el ataque mediático, Falabella optó por desactivar los comentarios en sus plataformas y proteger su perfil en X, evitando un pronunciamiento público que podría haber aclarado su posición sobre el tema.
La socióloga Javiera Cienfuegos, quien fue consultada por The Clinic, comentó que la multiculturalidad en Chile es un fenómeno cotidiano, aunque no siempre visible. Citó cómo, a través de un lente más amplio, la variedade de culturas y naciones presentes en las parejas chilenas, por ejemplo, debería ser celebrada y reflejada en la publicidad. Sin embargo, la respuesta negativa a la inclusión de una mujer afrodescendiente en una campaña tan visible sugiere que la aceptación de esta diversidad cultural y racial sigue siendo un desafío significativo.
Claudio Varas, director de la Escuela de Sociología de la Universidad Mayor, aporta una perspectiva clave al destacar la creciente población extranjera en Chile, que representa aproximadamente el 10% del total. En este contexto, él menciona la importancia de la inclusión como un valor fundamental, que requiere un esfuerzo consciente para aceptar y valorar a los otros. La reacción adversa a la campaña publicitaria no solo demuestra xenofobia, sino que también revela un filtro clasista que define quién es ‘chileno’ y quién no, subrayando así la exclusión en múltiples niveles.
El columnista Marcelo Trivelli, desde las páginas de El Clarín, criticó abiertamente la respuesta a la campaña de Falabella, señalando que refleja una sociedad enferma por el racismo. Su comentario sobre la violencia simbólica que enfrenta la modelo Génesis Lagos, quien desafía una noción restrictiva de la chilenidad, ilustra cómo los estereotipos raciales afectan la percepción y la identidad. La dualidad de opiniones, donde algunos consideran “no representativa” a una madre afrodescendiente, evidencia una desconexión profunda en la autoestima nacional y el reconocimiento de la diversidad.
Finalmente, en una encuesta reciente de CADEM, el apoyo a la campaña fue notable, con un 53% de aprobación entre los chilenos. Sin embargo, el 49% de los encuestados afirmó que la pieza no representaba a las madres chilenas, lo que refleja una lucha entre la aceptación y el rechazo en la percepción pública. Esta tensión se intensifica cuando se compara el impacto de la representación con campañas anteriores, donde modelos blancs fueron menos sujetas a tal escrutinio. Así, la discusión sobre quién representa la maternidad nacional está lejos de resolverse y subraya una necesaria reflexión sobre el racismo estructural que sigue vigente en el país.













