Las investigaciones sobre el trágico hundimiento de la lancha La Bruma, que dejó a siete pescadores desaparecidos el 30 de marzo, han tomado un giro significativo con el inicio de las pericias al buque industrial Cobra de Blumar en los astilleros de ASMAR en Talcahuano. Este viernes, peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) y del Ministerio Público, así como equipos de expertos independientes, comenzaron a inspeccionar la embarcación en busca de daños y evidencias biológicas que puedan esclarecer las circunstancias que rodearon este lamentable incidente.
El fiscal de Coronel, Hugo Cuevas, está a cargo de una investigación por cuasidelito de homicidio, mientras que las familias de las víctimas, representadas por el abogado Rafael Poblete, han interpuesto una querella por homicidio con dolo eventual. La situación se ha vuelto más complicada debido a retrasos iniciales en el acceso de los peritos independientes, quienes enfrentaron obstáculos administrativos antes de poder realizar su trabajo. Sin embargo, se ha informado que esta cuestión ha sido finalmente resuelta, lo que ha permitido avanzar en las indagaciones.
Una nueva revelación ha alterado el curso de la investigación: al parecer, un tripulante del Cobra ha roto un supuesto «pacto de silencio» entre sus compañeros y ha confesado que efectivamente hubo un choque en la madrugada del accidente. Esta declaración llega en un momento crítico, en el que las familias de los desaparecidos habían denunciado presiones por parte de la empresa Blumar para que la tripulación ocultara la verdad. En una carta enviada anteriormente, los deudos apuntaron a la reunión sospechosa de la tripulación en las oficinas de la compañía, lo que podría haber fomentado este pacto de silencio para proteger sus empleos.
La fiscal especial encargada del caso, Marcela Cartagena, fue consultada sobre el quiebre del acuerdo de silencio y, aunque evitó confirmarlo, subrayó que las declaraciones son parte de la reserva de la investigación. Mientras tanto, las pericias en el Cobra continúan, abarcando un análisis exhaustivo de la pintura, deformaciones visibles y cualquier rastro biológico que pueda haber quedado como indicio del trágico evento. Aunque el proceso ha enfrentado algunos retrasos debido al secado del casco, se espera que las evaluaciones se reanuden este sábado bajo condiciones óptimas.
La confesión del tripulante, si se verifica, podría representar un cambio fundamental en la línea de investigación, especialmente considerando las negativas anteriores de la empresa Blumar sobre las circunstancias del accidente. Además, la Fiscalía no descarta la posibilidad de citar nuevamente a la tripulación, quienes ya han sido sometidos a pruebas de alcohol y drogas. Con cada nueva pieza de evidencia, la lucha por la verdad y la justicia para las familias afectadas sigue ganando fuerza en medio de un ambiente de tensión y búsqueda de respuestas claras.













