En el marco del Día del Trabajador, la candidata presidencial de Chile Vamos, Evelyn Matthei, evitó comprometerse a una cifra concreta sobre el aumento del salario mínimo. En una actividad organizada por el Presidente Gabriel Boric en la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Matthei expresó que su enfoque principal son las medidas para incrementar la productividad laboral en el país, afirmando que la falta de productividad es una de las razones detrás de un nivel alarmante de cesantía. La exministra del Trabajo enfatizó que la generación de empleo formal debe ser prioritaria, señalando que casi un 30% de la población no tiene acceso a un trabajo estructurado, lo que precariza su situación laboral y la seguridad económica de sus familias.
Matthei criticó el bajo crecimiento económico y la escasa inversión, argumentando que concentrarse en la productividad garantizará el crecimiento y la creación de empleos formales, en lugar de centrarse solamente en el aumento del salario mínimo. «El salario mínimo lo reciben las personas con un trabajo formal, y necesitamos enfocarnos en la creación de empleos», subrayó Matthei. Cuando se le preguntó sobre cifras específicas para un aumento del salario mínimo, la candidata contestó: «No. Hay que ir negociándolo», reflejando una postura cautelosa ante el desafío de regular la remuneración de los trabajadores.
En contraste con el enfoque de Matthei, la candidata presidencial del Partido Comunista, Jeannette Jara, presento una propuesta concreta para elevar el salario mínimo a $750.000 mensuales. Según Jara, este aumento es necesario para que los trabajadores puedan vivir dignamente, sugiriendo que es momento de dejar atrás la lógica del salario mínimo de subsistencia. «Si el salario no alcanza para vivir, es muy difícil que nuestra sociedad logre fortalecer su cohesión social», advirtió Jara. Esta posición se aleja del enfoque prudente de Matthei, proponiendo una solución inmediata al problema de la desigualdad salarial que afecta a muchas familias chilenas.
Las declaraciones de Matthei han generado reacciones en las redes sociales, donde diversos usuarios recordaron su relación laboral con el exfiscal Manuel Guerra, quien ha estado bajo investigación por sus vínculos con otros personajes políticos. Guerra trabajó en la municipalidad de Providencia durante la gestión de Matthei, donde recibió una remuneración considerable a cambio de elaborar informes relacionados con transparencia en la administración local. En respuesta a las críticas, Matthei defendió el trabajo de Guerra, argumentando que su labor mejoró la gestión de contratos en áreas fundamentales para la comunidad, como el retiro de basura.
La controversia en torno a las posturas de Matthei y Jara destaca las diferencias fundamentales entre las propuestas de los distintos sectores políticos en Chile sobre el salario mínimo y la creación de empleo. Mientras Matthei parece priorizar la productividad y el empleo formal, Jara hace un llamado urgente a elevar el salario mínimo para garantizar un estándar de vida digno para los trabajadores. Ambas candidatas representan visiones contrastantes sobre cómo abordar los desafíos económicos del país, lo que podría influir de manera significativa en la agenda electoral y el futuro político chileno.













