Desde la llegada de Mónica Zalaquett a la presidencia ejecutiva de la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), la organización ha estado envuelta en una oleada de conflictos internos que han generado preocupación entre sus trabajadores. En los últimos meses, al menos tres empleadas han presentado licencias médicas por estrés laboral, señalando situaciones de tensión con la alta dirección. Una de las denuncias más impactantes provino de una funcionaria que decidió renunciar tras ser víctima de maltrato, mientras que otra fue desvinculada. La tercera trabajadora, quien presentó formalmente una queja ante la Dirección del Trabajo el 14 de abril, sostiene que su experiencia de trabajo se vio severamente afectada por un ambiente hostil propuesto por Zalaquett y su equipo.
La denuncia presentada a la Dirección del Trabajo describe en detalle las condiciones de trabajo consideradas inaceptables, entre ellas la hostilidad en las comunicaciones, incluyendo gritos y descalificaciones. Las afirmaciones de la funcionaria destacaron cómo dichos comportamientos erosionaron la confianza y profesionalismo dentro del equipo, generando un clima de miedo constante. Frases críticas y amenazantes fueron citadas en el documento, como: ‘Dame algún motivo para mantenerte en tu cargo’, las cuales contribuyeron a un panorama de incertidumbre que llevó a varios empleados a experimentar grave estrés laboral, reflejando una cultura organizacional tóxica.
No se trata de un caso aislado en Fedetur. En enero, otra trabajadora también fue diagnosticada con estrés y estuvo de licencia médica por las interacciones difíciles que sostuvo con la jefatura. Esta situación destaca la falta de un adecuado manejo de personal y la cultura del miedo que parece prevalecer en la organización, con empleados que, a pesar de su deseo de colaborar, se ven compelidos a callar por temor a represalias. Además, varias exfuncionarias han compartido experiencias similares, indicando que el problema estructural en la gestión de personas podría ser más profundo de lo que se ha evidenciado hasta ahora.
Una de las denuncias más alarmantes provino de una diseñadora que indicó haber encontrado condiciones laborales abusivas incluso antes de su vinculación oficial a Fedetur. La trabajadora reportó que su contrato incluía cláusulas que limitaban sus derechos laborales y creativos, impidiéndole trabajar en otros proyectos y obligándola a ceder todos sus derechos de autor. Ante su solicitud de revisión, fue despedida verbalmente, lo que la llevó a presentar una denuncia por despido injustificado y fraude laboral. Su testimonio resalta la existencia de un ambiente emocionalmente desgastante y hostigador, con colegas luchando por mantenerse al margen de un conflicto que podría costarles su empleo.
Ante las acusaciones, la respuesta de Fedetur ha sido evasiva. La presidenta ejecutiva, Mónica Zalaquett, derivó las preguntas a su equipo, que, a su vez, optó por no hacer declaraciones sobre las denuncias. En su carta oficial, Fedetur afirmó no haber recibido notificaciones sobre las situaciones denunciadas, lo que ha suscitado dudas sobre la transparencia y la gestión de la organización ante serios reclamos de maltrato laboral. Con este panorama, surge la inquietud sobre cómo Fedetur responderá a estos serios desafíos internos y si tomará acciones para mejorar el clima laboral en la federación.













