Cada año, el Wiñon Antü se convierte en una fecha emblemática en Chile, donde colegios, universidades e instituciones públicas realizan actividades para conmemorar el Año Nuevo Mapuche. Esta festividad no solo se limita a una celebración, sino que invita a una comprensión más profunda de la espiritualidad mapuche y su conexión con el territorio. Gabriel Llanquinao, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Temuco, enfatiza que el Wiñon Antü simboliza el retorno del sol y el inicio de un nuevo ciclo, marcando una transformación tanto en la naturaleza como en la vida humana. Con esta visión, se busca rescatar y revitalizar los conocimientos ancestrales que han sido históricamente invisibilizados, permitiendo que se comprenda esta fecha dentro de un contexto cultural más amplio.
La inclusión del Wiñon Antü en el currículo educativo representa una valiosa oportunidad para fomentar el aprendizaje intercultural en Chile. Según datos del Ministerio de Educación, más de 1.200 educadores tradicionales están acreditados para transmitir los saberes culturales y lingüísticos mapuches en las aulas. Para Llanquinao, estas instancias educativas son cruciales, ya que permiten a estudiantes y comunidades acceder a conocimientos que a menudo han sido omitidos en la formación académica convencional. En este sentido, la diversidad cultural es vista como un tesoro que enriquece el aprendizaje y la convivencia entre distintos pueblos y tradiciones, transformando a las aulas en espacios de intercambio y respeto entre culturas.
José Quidel, longko y director de la Cátedra Fray Bartolomé de las Casas, destaca la importancia del Wiñon Antü como un evento que va más allá de una simple celebración. Lo considera un acontecimiento cosmológico que se entrelaza con la cotidianidad de las familias y comunidades mapuche. Quidel sostiene que es fundamental realizar estas conmemoraciones en espacios educativos, ya que contribuyen a una mejor comprensión intercultural. Ambas posturas coinciden en que para que estas actividades sean efectivas, deben contar con un apoyo cultural pertinente, incluyendo la participación activa de autoridades tradicionales, educadores y expertos en interculturalidad. Así, se busca que la celebración del Wiñon Antü no sea un mero símbolo, sino una oportunidad de aprendizaje enriquecedora sobre lengua y cultura mapuche.
El Wiñon Antü también plantea interrogantes relevantes sobre la interacción entre las personas, la naturaleza y el territorio. En el paradigma mapuche, la naturaleza no es vista como un recurso, sino como una entidad viva que merece respeto y reconocimiento. Quidel explica que en la cultura mapuche, cada elemento de la tierra tiene vida, lo que contrasta con la visión utilitaria que a menudo predomina en la sociedad. Esta perspectiva es clave en el proceso de interculturalidad que está promoviendo la Universidad Católica de Temuco, que busca integrar valores y conocimientos mapuche en la educación y la vida social. Esta reflexión invita a una reevaluación de cómo las sociedades diversas pueden construir conocimiento y establecer relaciones significativas con su entorno.
Por último, la conmemoración del Wiñon Antü en el contexto actual es un llamado a la acción para promover el respeto y la integración de los saberes de los pueblos originarios en la sociedad chilena. Tanto Llanquinao como Quidel destacan que el mayor desafío radica en la comprensión y valoración de los conocimientos que sostienen esta festividad, así como en la necesidad de una conexión auténtica entre las diversas culturas que cohabitan el país. La celebración del Wiñon Antü no es solo un evento cultural, sino una oportunidad para un diálogo profundo que favorezca el entendimiento y la convivencia en una nación rica en diversidad. De este modo, el Wiñon Antü se convierte en un símbolo de esperanza que invita a la sociedad chilena a construir un futuro más inclusivo y consciente de su pluralidad.













