Un informe reciente del Instituto de Salud Pública revela una disminución significativa de la infección por el virus del VIH en Chile, reflejando los esfuerzos en tratamiento y prevención a nivel nacional. En el año 2024, se registraron 4.327 nuevos casos de VIH, la cifra más baja desde 2015 y notablemente inferior a los más de 7.000 casos confirmados en 2018. Esta patología, que afecta gravemente el sistema inmunitario al eliminar glóbulos blancos, afecta actualmente a cerca de 83.000 personas en el país, lo que representa una prevalencia del 0,6% en la población de 15 a 49 años, según datos de ONUSIDA. El Dr. Leonardo Chanqueo Cornejo, especialista en Infectología y Jefe del Departamento de Control y Prevención de VIH e ITS, atribuye estos alentadores resultados a diversas estrategias implementadas en Chile para el manejo de la enfermedad.
El Dr. Chanqueo destaca entre las razones principales de la disminución en nuevos casos el impacto del Tratamiento Antirretroviral Universal. Esta política garantiza el acceso al tratamiento médico, permitiendo que más del 90% de las personas que lo reciben logren una carga viral indetectable, lo cual es un indicador positivo del control del virus. Además, se ha fortalecido la profilaxis preexposición (PrEP), un tratamiento preventivo clave para quienes podrían estar en riesgo de infección. Las campañas de educación y sensibilización, como la recientemente ejecutada «Sobre la Mesa» por el Ministerio de Salud, también han sido cruciales para aumentar la comprensión y prevención del VIH entre la población, junto con la recuperación del testeo tras la pandemia, que asegura un diagnóstico oportuno y seguimiento adecuado de los casos.
Pese a estos avances, el Dr. Chanqueo enfatiza que la lucha contra el VIH continúa enfrentando desafíos significativos. Es esencial mantener los esfuerzos de testeo y generar alerta social sobre la importancia de la percepción del riesgo en la población. La educación en autocuidado, el diagnóstico precoz y la continuación del tratamiento siguen siendo tareas prioritarias para el sistema de salud. La integración de nuevas tecnologías y prácticas basadas en evidencia es vital para asegurar la efectividad del programa, así como el fortalecimiento de la colaboración entre los sectores público y privado para abordar este tema de salud pública.
El futuro del control del VIH en Chile depende en gran medida del compromiso colectivo, tal como lo señala el Dr. Chanqueo. «Para mantener y mejorar estos resultados, es necesario que la sociedad en su conjunto asuma un rol activo en la lucha contra el VIH», afirma. Este llamado a la acción colectiva busca no solo conservar los logros alcanzados, sino también fomentar un entorno donde la educación y prevención sean continuas. La tasa de disminución de nuevos casos no solo refleja la eficacia de las políticas de salud implementadas, sino también el compromiso de la comunidad con la salud pública.
Estos alentadores resultados subrayan la importancia de la información, la prevención y el tratamiento en la lucha contra el VIH en Chile. La responsabilidad individual se convierte en un componente esencial, ya que cada persona juega un rol en el cuidado de su salud y la salud de su comunidad. Con la evidenciada efectividad de las políticas actuales y el apoyo social, Chile se encuentra en una trayectoria prometedora en la erradicación del VIH, con la esperanza de continuar avanzando hacia un futuro libre de este virus.













