La obra audiocinética Rueda de Larmahue, que se había mantenido inactiva desde el año 2000, volvió a funcionar este viernes 3 de julio tras un minucioso proceso de restauración que duró cuatro años. El Museo Interactivo Mirador (MIM) celebró la reinauguración de esta monumental escultura, creada por el reconocido escultor chileno Francisco Gazitúa, quien recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2021. La ceremonia contó con la presencia de importantes figuras como el subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda, y la presidenta del directorio del MIM, María Paz Epelman, así como de otros representantes del ámbito cultural y artístico.
La Rueda de Larmahue fue diseñada entre 1998 y 2000 por encargo del MIM y se considera uno de los elementos fundacionales de la institución. Su diseño toma inspiración de las tradicionales ruedas de regadío de la localidad de Larmahue, en la Región de O’Higgins, que fueron declaradas Monumento Histórico en 1998. Gazitúa logró crear una obra que no solo transforma el movimiento del agua en energía y sonido, sino que también ofrece una experiencia estética única, conectando profundamente con la identidad cultural de la región.
En la ceremonia de reinauguración, el artista Francisco Gazitúa compartió una emotiva reflexión sobre el proceso de construcción de la Rueda. Según él, el trabajo se realizó con un grupo de trabajadores en una cantera, donde se dedicaron a construir la escultura durante un año y medio con recursos limitados y una fuerte motivación artística. Gazitúa enfatizó la importancia de la colaboración entre el pueblo y los artistas, destacando cómo la cultural se enriquece cuando hay un compromiso con la vocación y el destino de cada uno.
El subsecretario Emilio de la Cerda subrayó la relevancia del evento, no solo por la recuperación de una obra icónica, sino también por su capacidad para vincular la tradición rural con el arte contemporáneo. La Rueda de Larmahue, con una estructura ingenieril compleja, había permanecido inoperativa durante más de dos décadas debido a fallas mecánicas. Sin embargo, el equipo del MIM logró recuperar y modernizar la pieza, incorporando nuevas tecnologías que permiten su mantenimiento y funcionamiento el futuro.
La reapertura de esta escultura representa un paso significativo en el plan de recuperación patrimonial del MIM, cuyo objetivo es revalorizar las obras que definen el espíritu fundacional del museo. Para conmemorar este renacer, se realizarán actividades interactivas que profundizarán en el patrimonio hídrico de la Región Metropolitana, conectando la escultura con la gestión del agua y su historia. Este enfoque participativo busca que los visitantes no solo aprecien la Rueda de Larmahue, sino que también se relacionen con su contexto cultural y medioambiental.












