El 16 de septiembre se conmemoró un hito significativo en Chile: tres años desde la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), que establece metas ambiciosas para la recolección y valorización de envases y embalajes. Esta normativa ha marcado un antes y un después en la gestión de residuos, forzando a empresas y productores a replantear sus estrategias en el manejo de los envases una vez que han cumplido su ciclo de vida. La Ley REP busca transformar un modelo lineal de producción y consumo, en uno circular donde los materiales sean reutilizados, convirtiéndolos nuevamente en recursos productivos. Este año, es crucial reflexionar sobre los logros alcanzados y los retos que aún enfrenta el país para consolidar un sistema efectivo de recuperación de envases.
La creación de un sistema de recuperación de envases es un proceso que demanda tiempo y un esfuerzo coordinado entre diversos actores. En este sentido, es vital la colaboración entre el sector público y privado, así como la participación activa de los ciudadanos y organizaciones que están involucrados en el reciclaje. Instituciones como el Ministerio del Medio Ambiente y diversas ONGs han jugado un rol fundamental en la promoción de la educación ambiental, un componente clave que refuerza la participación ciudadana en la economía circular. La contribución de cada participante -productores, recicladores, municipalidades y la sociedad civil- es esencial para el avance hacia una gestión más eficiente de los residuos.
Uno de los principales retos que enfrenta Chile tras estos tres años de la Ley REP es aumentar la tasa de recuperación y valorización de envases, especialmente en el caso del aluminio. Aunque las tasas de recuperación han mostrado signos de progreso, situándose en torno al 36%, queda un largo camino por recorrer. La implementación de tecnologías de recolección más eficientes, así como la ampliación de la infraestructura necesaria para el reciclaje, son estrategias que deberán ser priorizadas. Además, la necesidad de brindar información clara y accesible sobre qué materiales son reciclables y cómo deben ser separados por los ciudadanos es vital para incentivar una mayor participación en el reciclaje.
El aluminio se presenta como un ejemplo destacado en este esfuerzo de recuperación. Su capacidad de ser reciclado infinitamente sin perder propiedades y su bajo costo energético para su reciclaje en comparación con el aluminio primario, lo convierte en un material clave dentro de la economía circular. Cada lata recuperada no solo ayuda a conservar recursos y ahorrar energía, sino que también representa una oportunidad de generar ingresos para los recicladores de base que desempeñan un papel fundamental en la cadena de reciclaje. Por lo tanto, el fomento de iniciativas que permitan aumentar la recuperación de latas de aluminio puede contribuir a la sostenibilidad económica de las rutas de reciclaje en el país.
La Hoja de Ruta Aluminio 2030, que reúne a diferentes actores de la industria y organizaciones del reciclaje, refleja la importancia de una colaboración efectiva y sostenida para impulsar la recuperación y valorización del aluminio en Chile. Este enfoque integral no solo busca mejorar las tasas de recuperación, sino también fortalecer la capacitación y condiciones de trabajo de los recicladores. A tres años de la Ley REP, Chile cuenta con una plataforma que permite proyectar un futuro sostenible, donde el suministro de materiales reciclables se convierte en una prioridad estratégica. La colaboración entre actores públicos y privados será esencial para construir un sistema de economía circular robusto, inclusivo y presente en todos los sectores del país.













