El Conservatorio de Música Laurencia Contreras, reconocido como el principal centro de formación de talentos musicales en la región del Biobío, ha comenzado a implementar una innovadora colaboración con la Escuela de Psicología de la Universidad del Bío-Bío. Esta iniciativa se ha diseñado específicamente para ayudar a los estudiantes de piano a enfrentar el pánico escénico que a menudo acompaña a las presentaciones en vivo. El crecimiento artístico de los músicos es crucial, y ahora se les ofrecen recursos adicionales para manejar la ansiedad y maximizar su rendimiento en el escenario.
Belén Suazo y Darwin Morales, alumnos del quinto año de Psicología, han liderado esta propuesta junto a Giselle Mainet, Coordinadora del Conservatorio. Su primer acercamiento se llevó a cabo durante los recientes Conciertos de Invierno, donde tuvieron la oportunidad de interactuar con los jóvenes pianistas. «Nuestra intervención se centra en técnicas de afrontamiento como la Relajación Progresiva de Jacobson, que ayudan a los intérpretes a encontrar un estado de tranquilidad antes de presentarse ante el público», explica Suazo sobre la metodología empleada.
El Académico Mauricio Mercado, Coordinador del Centro Psicosocial José Luis Ysern (Cepsico), afirma que la experiencia fue recibida de manera positiva tanto por los practicantes como por los músicos del conservatorio. Durante los talleres, también se involucró a los apoderados de los estudiantes, creando un ambiente inclusivo y comprensivo que facilita el aprendizaje y la práctica. Se destaca la importancia del apoyo familiar en el desarrollo emocional y artístico de los jóvenes talentos.
La propuesta se ha extendido más allá de un simple taller, estableciendo una sólida conexión entre la psicología y la música. Las técnicas de regulación emocional no solo benefician el rendimiento musical, sino que también contribuyen al bienestar general de los estudiantes. Esta iniciativa brinda una importante oportunidad para que los jóvenes aprendan a gestionar su ansiedad, lo que puede tener repercusiones positivas en su vida personal y profesional.
Con el éxito del primer semestre, tanto el Conservatorio como los estudiantes han expresado un gran interés en continuar esta colaboración en el segundo semestre. Se planea profundizar en las necesidades específicas de los alumnos y explorar nuevas estrategias de intervención. La combinación de la formación musical con el apoyo psicológico se perfila como un enfoque integral que no solo busca formar grandes músicos, sino también individuos resilientes y seguros de sí mismos.












