Un estudio liderado por la investigadora del Núcleo Milenio MASH, Dra. July Florez, en colaboración con la Dra. Carolina Camus y el Dr. Alejandro Buschmann, ha revelado nuevas perspectivas sobre las comunidades bacterianas asociadas a las macroalgas pardas. Este trabajo innovador integra y analiza datos de más de 700 muestras, detectando patrones comunes en estas comunidades microbianas. Los hallazgos enfatizan la necesidad de considerar a estas macroalgas como parte de complejas redes ecológicas donde los organismos viven en simbiosis, lo cual es crucial para el entendimiento de sus ecosistemas marinos.
Las macroalgas marinas, lejos de ser entidades aisladas, sirven como hábitats para una vasta variedad de bacterias. Estas bacterias desempeñan roles esenciales, desde el uso eficiente de nutrientes hasta la degradación de compuestos orgánicos que son vitales para la salud de las algas. Comprender la dinámica entre estas macroalgas y los microorganismos que las habitan es uno de los principales retos investigativos del Núcleo Milenio MASH, que se dedica a estudiar dicha interacción crucial en los ecosistemas oceánicos.
El estudio, publicado recientemente en la revista MicrobiologyOpen, ha utilizado secuencias bacterianas estándares obtenidas de bases de datos públicas a partir de 16 estudios independientes. Con un enfoque metodológico unificado, se procesaron 763 muestras tomadas de la superficie de macroalgas y de agua de mar a través de cuatro regiones oceánicas, centrándose en el grupo de Laminariales, que incluye al conocido huiro gigante, Macrocystis pyrifera. Los resultados demostraron que las comunidades bacterianas que habitan sobre las Laminariales son significativamente diferentes de aquellas presentes en el agua circundante.
Uno de los hallazgos más interesantes fue el descubrimiento de que la composición de estas comunidades bacterianas varía entre los diferentes géneros de macroalgas analizados, con ciertas asociaciones particulares con grupos bacterianos específicos. A pesar de estas diferencias, un pequeño grupo de bacterias se encontró compartido entre los géneros de Laminariales, sugiriendo una posible funcionalidad común en el aprovechamiento y la degradación de materia orgánica, lo cual puede tener implicaciones importantes para la ecología marina.
Finalmente, la investigación ha arrojado luz sobre el microbioma específico de Macrocystis pyrifera, descubriendo asociaciones notables con bacterias de la familia Flavobacteriaceae y resaltando funciones clave en la transformación de nitrógeno y la descomposición de materia orgánica. Estos hallazgos resaltan la importancia de estudiar las macroalgas en un contexto más amplio, teniendo en cuenta las bacterias que cohabitan en su superficie. No obstante, los investigadores advierten que se requieren estudios adicionales y el uso de herramientas avanzadas como la metagenómica para profundizar en la comprensión de estas interacciones y su variación bajo diferentes condiciones ambientales.













