El nuevo largometraje titulado «Yo no canto por cantar» sigue la inspiradora vida de Mauricia Saavedra, una valiente cantora lesbiana de la zona central de Chile. Este proyecto cinematográfico no solo se centra en la trayectoria individual de Saavedra, sino que también resalta su dedicación a la preservación y promoción del canto popular chileno, un esfuerzo que ha sido reconocido como Patrimonio Inmaterial de Chile. Ana L’Homme, quien ha escrito y dirigido la película, también se encarga de la producción a través de su compañía, León Alado, junto a Eduardo Fuenzalida y la colaboración de Canal Cultura de Colombia. En la obra, se muestra cómo el arte del canto se convierte en un refugio y una forma de resistencia ante las adversidades de la vida rural, el machismo y el rechazo de instituciones como la iglesia.
La película se estrena en salas independientes de Arica a Punta Arenas a partir del 2 de octubre, gracias al programa Miradoc Estrenos, que se dedica a la distribución de documentales relevantes en todo Chile. Como parte de su recorrido en festivales de cine, «Yo no canto por cantar» logró reconocimiento como el Mejor Documental Nacional en el Festival Internacional de Cine y Documental Musical In-Edit 2024. Esta aclamación no solo resalta la calidad de la producción, sino que también subraya la importancia de contar con voces diversas en la industria cinematográfica, que reflejen historias y luchas de grupos históricamente marginados.
Ana L’Homme, la directora, comparte que al conocer a Mauricia sintió que había encontrado una historia poderosa para contar, llena de fuerza y resiliencia. A través del documental, se explora el papel del canto no solo como forma de expresión artística, sino también como un vehículo para abordar y visibilizar las realidades dolorosas que enfrentan muchas mujeres en el campo. La voz de Saavedra se une a la de otras cantoras rurales, como Amalia Céspedes y Doralisa Gómez Rojas, quienes, a través de sus canciones, han compartido sus experiencias de maltrato y violencia, permitiendo que sus historias finalmente sean escuchadas.
Las cantoras que acompañan a Mauricia en el documental fortalecen un tejido de solidaridad y hermanamiento entre mujeres, destacando la importancia del arte como medio de sanación y empoderamiento. Saavedra expresa su deseo de que la película genere un diálogo sobre múltiples temáticas relevantes como la muerte, la reconciliación y el amor, enfatizando la necesidad de dedicar tiempo a conversaciones importantes que a menudo quedan relegadas a un segundo plano en la rapidez de la vida moderna. «Hay tantos temas que deberíamos abordar que, creo, nos hace falta tiempo para ponerlos en el centro de nuestras vidas», reflexiona ella.
Con su carrera artística reconocida a nivel nacional, Mauricia Saavedra no solo ha brillado en festivales, sino que también ha logrado dejar una huella duradera en la tradición del canto popular chileno. Su rol como educadora en la Escuela Santa Emilia de Sagrada Familia añade una dimensión adicional a su contribución a la cultura, al transmitir su amor por la música a las nuevas generaciones. «Yo no canto por cantar», más que un simple documental, se convierte en un homenaje también a las alzas y bajas de las vidas de mujeres como Saavedra, ofreciendo al público una mirada íntima a su viaje artístico, su lucha y su comunión con el canto.












