Un reciente estudio revela que los jóvenes trabajadores entre 25 y 34 años pertenecientes al estrato socioeconómico medio (C1b) son los más afectados por la contaminación generada por el transporte de última milla en Santiago de Chile. Esta franja etaria se expone a un 60,6% más de emisión de óxido de nitrógeno (NOx) y 13,2 g de material particulado al mes, en comparación con segmentos de mayores ingresos, según los hallazgos de la investigación liderada por Franco Basso y su equipo. Estas cifras resaltan un problema creciente en las ciudades, donde la actividad comercial Y el aumento de las entregas a domicilio durante las horas laborales agravan la calidad del aire que respiran estos trabajadores en sus entornos de trabajo.
El estudio, desarrollado bajo la iniciativa «Transporte de carga inteligente: IA aplicada a datos de telefonía celular,» se basa en una innovadora fusión de datos, recolectando más de 5 millones de registros diarios de GPS de vehículos de reparto y datos anónimos de teléfonos móviles. Esta colaboración involucró a empresas como SimpliRoute y Entel, así como a varias instituciones académicas de renombre. La utilización de big data permite un análisis más preciso de los flujos vehiculares y su impacto en la calidad del aire, abriendo nuevas puertas para entender cómo las dinámicas urbanas afectan la salud de la población, especialmente los trabajadores jóvenes.
Una de las innovaciones metodológicas del estudio reside en su enfoque de medir la exposición a la contaminación en los espacios donde las personas pasan mayor tiempo durante el día, y no solo en sus hogares. Este enfoque es particularmente pertinente dado que los jóvenes trabajadores suelen estar menos en casa debido a sus responsabilidades laborales. El académico Franco Basso indica que «la exposición real ocurre donde vivimos nuestro día a día», enfatizando que las trayectorias laborales y los lugares de trabajo son esenciales para evaluar correctamente los niveles de contaminación a los que están expuestos.
Los efectos de esta exposición no son insignificantes, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado al transporte como una fuente significativa de contaminación atmosférica, vinculándola a enfermedades cardiovasculares, respiratorias, cáncer y hasta muerte prematura. De acuerdo a datos de la OMS, alrededor de 4,2 millones de personas mueren cada año debido a la contaminación del aire; esta alarmante cifra reitera la necesidad urgente de adoptar medidas que protejan a los ciudadanos, especialmente a aquellos segmentos vulnerables como los jóvenes trabajadores, que son los que más riesgo corren en entornos laborales contaminados.
El estudio se centró en Santiago de Chile y tuvo lugar entre marzo y junio de 2024, analizando datos de movilidad y vehículos de reparto. Al dividir la ciudad en hexágonos y franjas horarias, los investigadores lograron correlacionar los patrones de actividad de los vehículos de entrega con la presencia de la población. Esta metodología ofrece una visión más completa y precisa sobre cómo la movilidad diaria afecta la exposición a la contaminación en diferentes grupos socioeconómicos. En última instancia, los resultados del estudio no solo aportan datos cruciales sobre la salud pública, sino que también subrayan la necesidad de políticas urbanas más sostenibles y equitativas.







