Las regiones de Lambayeque y La Libertad se configuran como un circuito accesible y bien conectado para aquellos que deseen explorar la riqueza del norte peruano durante la Semana Santa, del 30 de marzo al 5 de abril. Esta alternativa se presenta especialmente atractiva para los chilenos, ya que existen vuelos directos desde Santiago hacia Trujillo, capital de La Libertad, en aproximadamente cuatro horas, y hacia Lima en tres horas y media. Con conexiones ágiles hacia Chiclayo, los viajeros podrán disfrutar de un breve pero enriquecedor viaje lleno de historia, gastronomía y tradiciones arraigadas.
Uno de los platos fuertes de esta experiencia es La Ruta de León, un recorrido turístico que sigue las huellas del Papa León XIV, quien desarrolló gran parte de su labor pastoral en el norte del Perú. Esta propuesta no solo tiene un enfoque religioso, sino que invita a conocer ciudades, iglesias y atractivos culturales de Lambayeque y La Libertad. Desde la parroquia Nuestra Señora de Montserrat hasta el Arzobispado de Trujillo, los visitantes podrán descubrir el patrimonio histórico y arquitectónico que caracteriza a estas regiones durante su paso por la ruta.
El centro histórico de Trujillo destaca por su impresionante catedral y sus calles llenas de casonas coloniales, donde la belleza arquitectónica se conserva de manera admirable. A pocos minutos se encuentra Chan Chan, la ciudad de adobe más grande de América precolombina, reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Además, el balneario de Huanchaco ofrece una de las postales más emblemáticas de la costa peruana, donde los pescadores aún navegan en sus tradicionales caballitos de totora, brindando una conexión directa con la historia marítima del país.
El circuito continúa hacia el norte, visitando Lambayeque, donde el Papa se desempeñó como obispo en Chiclayo durante ocho años. Aquí destaca la Iglesia Santa María Catedral de Chiclayo, donde ofició numerosas misas. También se pueden visitar la iglesia de Santa Lucía de Ferreñafe y la de San Pedro de Monsefú, cuyas edificaciones coloridas reflejan el legado colonial. No se puede dejar de lado las Pirámides de Túcume y el Museo Tumbas Reales de Sipán, que resguarda importantes tesoros arqueológicos, haciendo de este recorrido una experiencia única para los amantes de la historia.
Por si fuera poco, la gastronomía de la región es un reflejo de la identidad cultural, con platos típicos como el arroz con pato y el seco de cabrito que destacan por su sabor auténtico. Adicionalmente, los viajeros no pueden dejar de probar el King Kong del Papa, una versión especial del famoso dulce que se ha convertido en toda una curiosidad para quienes visitan la zona. Este circuito, que fusiona la historia milenaria con la vida local y la rica cocina, ofrece un viaje diverso y accesible, ideal para quienes quieren sumergirse en el norte peruano sin alejarse demasiado de sus fronteras.











