Durante décadas, el aluminio ha sido considerado un pilar fundamental en el cartón aséptico, proporcionando la imprescindible protección contra la luz y el oxígeno para conservar alimentos como jugos, leches y bebidas vegetales durante meses, sin requerir refrigeración. Sin embargo, el desafío de eliminar este material sin comprometer la eficacia de la preservación ha sido uno de los mayores obstáculos para la industria del envasado. En este contexto, empresas como SIG han estado a la vanguardia, desarrollando soluciones innovadoras que permiten prescindir completamente del aluminio, cubriendo todas las categorías de productos que la compañía maneja en este competitivo sector.
El retiro del aluminio no es un cambio menor. Al aumentar el contenido de papel del envase, se logra no solo reducir la huella de carbono, sino también evitar la generación de residuos de polialuminio, los cuales representan un desafío considerable en términos de reciclaje. Gracias a la combinación de cartón y plástico, la protección de los alimentos se mantiene intacta, garantizando la misma vida útil y calidad que exigen los consumidores, sin depender de la cadena de frío. Este avance tecnológico representa un hito en la búsqueda de soluciones más sostenibles dentro de la industria de envasado aséptico.
A lo largo de los años, SIG ha trabajado de forma continua para superar los obstáculos que presenta la eliminación del aluminio. Desde el lanzamiento de su primera estructura sin aluminio en 2017, que se limitaba a la leche blanca, la compañía ha realizado importantes inversiones para poder ofrecer ahora una barrera completa que responde a las exigencias de productos más sensibles, como jugos y bebidas nutritivas. Este esfuerzo refleja el compromiso de SIG con la innovación y la sostenibilidad, comprometiéndose a mantener la calidad y la seguridad alimentaria en todos sus productos.
La reciente tendencia hacia la economía circular está adquiriendo gran relevancia alrededor del mundo, especialmente tras la introducción del nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR). Esta normativa impone estructuras más simples y sostenibles, lo que está creando un nuevo paradigma en la industria del envasado. Aunque de origen europeo, los efectos de esta regulación se empiezan a sentir en Latinoamérica, donde los exportadores están reconociendo que el tipo de envase que elijan se convierte en un factor determinante para la competitividad en mercados cada vez más exigentes.
Con este panorama, en SIG consideramos que nuestras innovaciones en envases asépticos sin aluminio son cruciales para que nuestros clientes se adapten a los futuros cambios regulatorios y a las crecientes expectativas de los consumidores. Aunque la adopción de estas soluciones en Latinoamérica apenas comienza, el creciente interés de marcas por reducir su impacto ambiental sugiere que esta transición será cada vez más relevante. A medida que las regulaciones y las demandas del mercado evolucionan, anticiparse a estos cambios será un elemento clave para el éxito sostenido en la región.













