La reciente actividad llevada a cabo en la provincia de Itata reunió a diversas autoridades, cultoras y comunidades de Ñuble con el propósito de fortalecer la salvaguardia de la práctica patrimonial del cultivo de paja de trigo para el colchado. El encuentro, titulado “Colchanderas y Colchanderos: Memorias del Cultivo Tradicional de la Paja de Trigo”, se erigió como una plataforma para resaltar los conocimientos tradicionales asociados a esta técnica artesanal, valorando el trabajo manual que se ha transmitido a lo largo de generaciones. Entre los asistentes se encontraban la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Ñuble, Nataly De La Hoz, y el delegado presidencial provincial de Itata, Tomás Landaeta, quienes subrayaron la relevancia de preservar este patrimonio cultural inmaterial.
Nataly De La Hoz, durante su intervención, enfatizó la importancia de crear espacios que faciliten la transmisión de estas tradiciones a las nuevas generaciones, indicando que «aquí no solo hablamos de una técnica artesanal, sino también de memoria, identidad y trabajo comunitario». Este enfoque destaca cómo el cultivo de la paja de trigo y la técnica del colchado son elementos fundamentales que reflejan la historia y la identidad cultural de la región de Ñuble. La presencia de autoridades locales y expertos en patrimonio cultural en este tipo de reuniones contribuye significativamente a reforzar el compromiso en la preservación de saberes ancestrales.
Por su parte, el delegado presidencial provincial de Itata, Tomás Landaeta, expresó su reconocimiento a las colchanderas presentes, destacando el papel crucial que desempeñan en la conservación del patrimonio cultural. «Las colchanderas cumplen un rol fundamental en la preservación de nuestra identidad local. Su trabajo, esfuerzo y dedicación representan una herencia cultural que debemos cuidar y transmitir a las futuras generaciones», comentó Landaeta, reafirmando la necesidad de valorar y mantener vivas las tradiciones que forjan la identidad comunitaria.
La actividad también fue un espacio propicio para compartir experiencias sobre el proceso de cultivo de trigo tradicional, que no solo requiere un arduo trabajo manual, sino que también implica el respeto y cuidado de la naturaleza. Las comunidades involucradas sostienen un oficio que es parte fundamental de la cultura campesina de Ñuble, desde la preparación de la tierra hasta la cosecha del trigo. Estos saberes son vitales para mantener viva la tradición del colchado, técnica que fue reconocida oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2016, y que ha sido defendida por un grupo de colchanderas y colchanderos desde su declaración como Tesoro Humano Vivo en 2014.
Durante el encuentro, se presentó también el Plan de Salvaguardia de la técnica del colchado, que ha estado en implementación desde 2020 y que se centra en aspectos críticos como la cadena de valor y la obtención de las materias primas necesarias para el cultivo. Este plan busca superar las dificultades que representan las prácticas agrícolas tradicionales, a menudo desafiadas por la modernización y el uso de maquinaria. Además, se expusieron iniciativas de cultivo comunitario que han sido desarrolladas con el apoyo de los municipios, destacando la importancia de la colaboración en la siembra y cosecha para preservar los saberes y semillas tradicionales. La jornada concluyó con un llamado a seguir promoviendo la participación comunitaria y a fortalecer la memoria colectiva para garantizar la continuidad de estas prácticas culturales.












