En una emotiva ceremonia que tuvo lugar en el Teatro Municipal de Viña del Mar, la aclamada artista Mon Laferte fue homenajeada con el título de Hija Ilustre de la ciudad. Durante el evento, la alcaldesa Macarena Ripamonti, junto al Concejo Municipal, destacó la aportación cultural y artística de Laferte, quien ha elevado el nombre de Viña del Mar a escenarios internacionales. La distinción se fundamenta en su excepcional trayectoria y en cómo su arte ha resonado con las nuevas generaciones, proyectando la identidad de su ciudad natal en todo el mundo. La alcaldesa subrayó la importancia de esta ceremonia, señalando que «hoy vivimos un instante que quedará grabado en la memoria viva de nuestra ciudad».
La ceremonia reunió a alrededor de 800 vecinos de Viña del Mar, que acompañaron a la artista en un momento de gran significado personal y colectivo. La alcaldesa Ripamonti elogió la perseverancia y el talento de Mon Laferte a lo largo de sus más de treinta años de carrera, resaltando el impacto de su música a nivel internacional y su vinculación profunda con la ciudad. La distinción con el título de Hija Ilustre no solo reconoce a Laferte como artista, sino también como un símbolo de identidad viñamarina que ha logrado conquistar el mundo sin abandonar sus raíces.
“Soy hija de Viña del Mar”, expresó la artista al plasmar su agradecimiento en el libro protocolar de Hijo(a)s y visitas Ilustres. En su emotivo discurso, enfatizó el cariño que siente por su ciudad, asegurando que siempre llevará a Viña en su corazón. Mon Laferte compartió cómo la ciudad ha sido una fuente de inspiración en su carrera, recordando que sus primeras composiciones surgieron mientras contemplaba el mar viñamarino. Este vínculo inseparable con su hogar es lo que, según ella, le proporciona libertad y energía para seguir creando.
Al recordar sus inicios artísticos, Mon Laferte narró sus desafíos y aprendizajes en las calles de Valparaíso, donde forjó su carácter y estilo. “Viña y la calle me formó”, dijo, reflejando su gratitud hacia las vivencias que la llevaron a donde está hoy. Laferte recordó los días difíciles, pero también cómo esas experiencias la hicieron más fuerte, resaltando que su éxito es un testimonio de su dedicación y amor por la música. Su historia es una oda a la perseverancia y a la conexión con los espacios que la vieron crecer.
Finalmente, la artista agradeció a su familia y equipo, así como a su fiel público, convirtiendo el homenaje en una celebración colectiva. Mon Laferte asoció su reciente éxito en el Festival de la Canción de Viña del Mar, donde recibió la Gaviota de Platino, con su arraigo a esta ciudad costera. «Las gaviotas emigran, pero siempre vuelven a su mar», reflexionó, asegurando que, así como estos símbolos, ella siempre regresará al lugar que la ha inspirado. Este reconocimiento es un acto de amor no solo hacia su carrera, sino también hacia la tierra que la ha formado.












